segunda-feira, 8 de novembro de 2010

Cinco obispos anglicanos se unen a Roma

benedictoostia2


Cinco obispos anglicanos tradicionalistas han hecho oficial esta mañana su intención de sumarse al Ordinariato inglés cuando sea establecido.

Esta mañana el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, aceptó la renuncia de tres obispos extra-territoriales [obispos que realizaban su ministerio para los anglo-católicos que rechazaban la ordenación de mujeres] de la Iglesia de Inglaterra y dos obispos retirados en lo que es un importante desarrollo en el movimiento hacia el establecimiento de un Ordinariato en Gran Bretaña.

El Reverendo Andrew Burnham, obispo de Ebbsfleet; el Rev. Keith Newton, obispo de Richborough, y el Rev. John Broadhurst, obispo de Fulham; junto con los Rev. Edwin Barnes, emérito de Richborough y el Rev. David Silk, auxiliar emérito de Exeter, publicaron una declaración anunciando su renuncia.

El obispo católico Alan Hopes, auxiliar de Westminster, dijo: “Damos la bienvenida a la decisión de los obispos Andrew Burnham, Keith Newton, John Broadhurst, Edwin Barnes y David Silk de entrar en la comunión plena con la Iglesia Católica a través del Ordinariato para Inglaterra y Gales, que será establecido según las provisiones de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus”.

Declaración de los obispos renunciantes:

Como muchos otros en la tradición anglo-católica, hemos seguido en la oración y el anhelo el diálogo entre los anglicanos y los católicos, el proceso denominado ARCIC. Nos ha afligido ver cómo anglicanos y católicos se han alejado, en los últimos treinta años, en distintos temas, y particularmente nos ha consternado ver distintos desarrollos en asuntos de fe y orden en el anglicanismo que, creemos, son incompatibles con la vocación histórica del anglicanismo y la tradición de dos mil años de la Iglesia.

La Costitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, dada en Roma el 4 de noviembre de 2009, fue una respuesta a los anglicanos que buscan la unidad con la Santa Sede. Con los ordinariatos, se establecen estructuras canónicas por medio de las cuales podremos llevar nuestra experiencia de discipulado cristiano a la comunión plena con la Iglesia Católica que abarca todo el mundo y todas las épocas. Se trata de una respuesta generosa a los distintos acercamientos pidiendo ayuda a la Santa Sede, y también se trata de un nuevo y valiente instrumento ecuménico para la búsqueda de la unidad de los cristianos, unidad por la que Cristo mismo oró antes de Su Pasión y Muerte. Se trata de una unidad que, creemos, es posible sólo en la comunión eucarística con el sucesor de San Pedro.

Como obispos, hemos cuidado de todos, de los que comparten nuestra posición y de aquellos que han tomado una postura diferente. Ahora hemos llegado al punto en el que debemos declarar formalmente nuestra posición e invitar a otros a unírsenos en nuestro viaje. Por lo tanto, cesará inmediatamente nuestro ministerio episcopal público, renunciando a nuestras responsabilidades pastorales en la Iglesia [anglicana] de Inglaterra. Esto tendrá efecto a partir del 31 de diciembre de 2010. Buscamos unirnos a un Ordinariato cuando éste sea creado.

Permanecemos agradecidos por todo lo que la Iglesia [anglicana] de Inglaterra ha significado para nosotros y por todo lo que nos ha dado en estos años, y esperamos mantener una relación cercana y cálida, orando y trabajando juntos por la venida del Reino de Dios.

Apreciamos profundamente el apoyo que hemos recibido en este tiempo difícil: el apoyo de arzobispos y obispos, de clérigos y laicos, de anglicanos y católicos, de aquellos que están de acuerdo con nuestra posición y de aquellos que están fervientemente en desacuerdo, de aquellos que nos han animado a dar este paso, y de aquellos que nos han urgido a no darlo.

Rev. Andrew Burnham

Rev. Keith Newton

Rev. John Broadhurst

Rev. Edwin Barnes

Rev. David Silk


Fuente: The Catholic Herald
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

domingo, 7 de novembro de 2010

CONSAGRACIÓN DE LA IGLESIA DE LA SAGRADA FAMILIA EN BARCELONA

Spanish King Juan Carlos greets Pope Benedict XVI during a mass at the Sagrada Familia church in Barcelona, Spain, Sunday, Nov. 7, 2010. The Pope consecrated La Sagrada Familia, the Barcelona landmark designed by Antoni Gaudi, whose construction began in 1882 and continues today. church.

Pope Benedict XVI (L) blesses the altar of the Sagrada Familia during a mass consecrating the famous temple in basilica on November 7, 2010, on his two-day visit in Spain. Pope Benedict XVI warned of a very strong clash between faith and modernity in Spain and he called for dialogue, not confrontation. The pontiff said an anti-clerical movement erupted in Spain in the 1930s in the run-up to the Spanish Civil War.

Pope Benedict XVI spreads incense as he celebrates a mass to consecrate La Sagrada Familia church in Barcelona November 7, 2010.


  



¿Qué hacemos al dedicar este templo? En el corazón del mundo, ante la mirada de Dios y de los hombres, en un humilde y gozoso acto de fe, levantamos una inmensa mole de materia, fruto de la naturaleza y de un inconmensurable esfuerzo de la inteligencia humana, constructora de esta obra de arte. Ella es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma.

En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.

Hemos dedicado este espacio sagrado a Dios, que se nos ha revelado y entregado en Cristo para ser definitivamente Dios con los hombres. La Palabra revelada, la humanidad de Cristo y su Iglesia son las tres expresiones máximas de su manifestación y entrega a los hombres. «Mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, que es Jesucristo» (1 Co 3,10-11), dice San Pablo en la segunda lectura. El Señor Jesús es la piedra que soporta el peso del mundo, que mantiene la cohesión de la Iglesia y que recoge en unidad final todas las conquistas de la humanidad. En Él tenemos la Palabra y la presencia de Dios, y de Él recibe la Iglesia su vida, su doctrina y su misión. La Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento  de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El único Cristo funda la única Iglesia; Él es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe. Apoyados en esa fe, busquemos juntos mostrar al mundo el rostro de Dios, que es amor y el único que puede responder al anhelo de plenitud del hombre. Ésa es la gran tarea, mostrar a todos que Dios es Dios de paz y no de violencia, de libertad y no de coacción, de concordia y no de discordia. En este sentido, pienso que la dedicación de este templo de la Sagrada Familia, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado. Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre. Que el secreto de la auténtica originalidad está, como decía él, en volver al origen que es Dios. Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma. Así expresaba el arquitecto sus sentimientos: «Un templo [es] la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religión es la cosa más elevada en el hombre».

Esa afirmación de Dios lleva consigo la suprema afirmación y tutela de la dignidad de cada hombre y de todos los hombres: «¿No sabéis que sois templo de Dios?... El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros» (1 Co 3,16-17). He aquí unidas la verdad y dignidad de Dios con la verdad y la dignidad del hombre. Al consagrar el altar de este templo, considerando a Cristo como su fundamento, estamos presentando ante el mundo a Dios que es amigo de los hombres e invitando a los hombres a ser amigos de Dios. Como enseña el caso de Zaqueo, del que se habla en el Evangelio de hoy (cf. Lc 19,1-10), si el hombre deja entrar a Dios en su vida y en su mundo, si deja que Cristo viva en su corazón, no se arrepentirá, sino que experimentará la alegría de compartir su misma vida siendo objeto de su amor infinito.

La iniciativa de este templo se debe a la Asociación de amigos de San José, quienes quisieron dedicarlo a la Sagrada Familia de Nazaret. Desde siempre, el hogar formado por Jesús, María y José ha sido considerado como escuela de amor, oración y trabajo. Los patrocinadores de este templo querían mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivió la Sagrada Familia de Nazaret. Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormemente en ámbitos técnicos, sociales y culturales. No podemos contentarnos con estos progresos. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar.

Homilía del Santo Padre en Santa Misa de
Consagración de la iglesia de la Sagrada Familia y Del Altar
[Alemão, Espanhol, Francês, Inglês, Italiano, Português]

sábado, 6 de novembro de 2010

Rome Reports: Visita de Bento XVI a Santiago de Compostela








Respuestas del Papa a los periodistas durante su vuelo a España

spagna28



Entrevista que Su Santidad Benedicto XVI ha concedido a las periodistas en el vuelo que lo llevaba a España en su décimo octavo viaje apostólico internacional para peregrinar a Santiago de Compostela en este Año Santo Compostelano y consagrar la iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona.

Santidad, en el mensaje para el reciente congreso de los santuarios que se desarrollaba precisamente en Santiago de Compostela, usted ha dicho que vive su pontificado con los sentimientos del peregrino. También en su escudo está la concha del peregrino. ¿Quiere decirnos algo sobre la perspectiva de la peregrinación, también en su vida personal y en su espiritualidad, y sobre los sentimientos con los que se dirige como peregrino a Santiago?

¡Buen día! Podría decir que el estar en camino está ya incluido en mi biografía. Pero esto tal vez es una cosa exterior, sin embargo, me ha hecho pensar en la inestabilidad de esta vida, en el estar en camino. De la peregrinación uno podría decir: Dios está en todas partes, no hay necesidad de ir a otro lugar, pero también es cierto que la fe, según su esencia, es un ser peregrino. La Carta a los hebreos demuestra qué ve en la figura de Abraham que sale de su tierra y se convierte en un peregrino hacia el futuro por toda la vida, y este movimiento abrahámico permanece en el acto de fe, es un ser peregrino sobre todo interiormente pero debe expresarse también exteriormente. Alguna vez, salir de la cotidianeidad, del mundo de lo útil, del utilitarismo, salir sólo para estar verdaderamente en camino hacia la trascendencia, trascenderse a sí mismo y la cotidianeidad y así encontrar también una nueva libertad, un tiempo de replanteamiento interior, de identificación de sí mismo, de ver al otro, Dios, y así es también siempre la peregrinación: no sólo un salir de sí mismo hacia el más grande sino también un ir juntos. La peregrinación reúne, vamos juntos hacia el otro y así nos encontramos recíprocamente. Basta decir que los caminos de Santiago son un elemento en la formación de la unidad espiritual del continente europeo, peregrinando aquí se han encontrado, han encontrado la identidad europea común, y también hoy renace este movimiento, este sueño de estar en movimiento espiritual y físicamente, de encontrarse el uno al otro y de encontrar así silencio, libertad, renovación, y de encontrar a Dios.

Gracias, Santidad. Ahora volvemos la mirada hacia Barcelona. ¿Qué significado puede tener la consagración de un templo como la Sagrada Familia al comienzo del siglo XXI? ¿Y hay algún aspecto específico de la visión de Gaudí que lo ha impresionado en particular?

En realidad, esta catedral es también un signo propio para nuestro tiempo. Encuentro en la visión de Gaudí, sobre todo, tres elementos. El primero, esta síntesis entre continuidad y novedad, tradición y creatividad. Gaudí ha tenido esta valentía de insertarse en la gran tradición de las catedrales, de atreverse en su siglo, con una visión totalmente nueva, de nuevo esta realidad catedral como lugar del encuentro entre Dios y el hombre en una gran solemnidad, y esta valentía de estar en la tradición pero con una creatividad nueva que renueva la tradición y demuestra así la unidad y el progreso de la historia, es algo bello. En segundo lugar, Gaudí quería este trinomio: libro de la naturaleza, libro de la Escritura, libro de la liturgia. Y esta síntesis es precisamente hoy de gran importancia. En la liturgia, la Escritura se hace presente, se convierte en realidad hoy, no es ya una Escritura de dos mil años atrás sino que es celebrada, realizada. Y en la celebración de la Escritura habla la creación, encuentra lo creado, y encuentra su verdadera respuesta porque, como nos dice San Pablo, la criatura sufre, y en lugar de ser destruida, despreciada, aguarda a los hijos de Dios, aquellos que la ven en la luz de Dios. Y, de este modo, esta síntesis entre sentido de la creación, escritura y adoración es precisamente un mensaje muy importante para la actualidad. Y finalmente, tercer punto, esta catedral ha nacido por una devoción típica del siglo XIX: San José, la Sagrada Familia de Nazareth, el misterio de Nazareth, pero precisamente esta devoción de ayer, se podría decir, es de grandísima actualidad porque el problema de la familia, de la renovación de la familia como célula fundamental de la sociedad, es el gran tema de hoy y nos indica hacia donde podemos ir tanto en la construcción de la sociedad como en la unidad entre fe y vida, entre religión y sociedad. Familia es el tema fundamental que se expresa aquí, diciendo que Dios mismo se ha hecho hijo en la familia y nos llama a construir y vivir la familia.

Y continuando en esta línea, Gaudí y la Sagrada Familia representan, como usted ha dicho, el binomio entre fe y arte. ¿Cómo puede la fe reencontrar hoy su puesto en el mundo del arte y de la cultura? ¿Es este uno de los temas importantes de su pontificado?

Así es. Vosotros sabéis que yo insisto mucho en la relación entre fe y razón, que la fe, y la fe cristiana, tiene su identidad sólo en la apertura a la razón, y que la razón se vuelve ella misma si trasciende hacia la fe. Pero igualmente importante es la relación entre fe y arte porque la verdad, fin y vida de la razón, se expresa en la belleza y se vuelve ella misma en la belleza, se encuentra como verdad. Y donde está la verdad debe nacer la belleza, donde el ser humano se realiza de modo correcto, bueno, se expresa en la belleza. La relación entre verdad y belleza es inseparable y por eso tenemos necesidad de la belleza. En la Iglesia, desde el comienzo, también en la gran modestia y pobreza del tiempo de las persecuciones, el arte, la pintura, la expresión de la salvación de Dios en las imágenes del mundo, el canto, y luego también el edificio, todo esto es constitutivo para la Iglesia y sigue siendo constitutivo para siempre. De este modo, la Iglesia era madre de las artes por siglos y siglos; el gran tesoro del arte, música, arquitectura, pintura, ha nacido de la fe en la Iglesia. Actualmente hay un cierto disenso, pero esto hace mal tanto al arte como a la fe: el arte que perdiera la raíz de la trascendencia ya no se dirigiría hacia Dios, sería un arte partido a la mitad, perdería la raíz viva; y una fe que tuviese el arte sólo en el pasado, ya no sería fe en el presente, y es hoy que se debe expresar de nuevo como verdad que es siempre presente. Por eso, el diálogo o el encuentro, diría, entre arte y fe está inscrito en la más profunda esencia de la fe. Debemos hacer todo lo posible para que también hoy la fe se exprese en arte auténtico, como Gaudí en la continuidad y en la novedad, y para que el arte no pierda el contacto con la fe.

En estos meses se está poniendo en marcha el nuevo dicasterio para la nueva evangelización. Y muchos se han preguntado si precisamente España, con los desarrollos de la secularización y de la disminución de la práctica religiosa, es uno de los países en los que usted pensó como objetivo para este nuevo dicasterio o si no es el objetivo principal…

De por sí, con este dicasterio he pensando en el mundo entero porque la novedad del pensamiento, la dificultad de pensar en los conceptos de la Escritura, de la teología, es universal, pero naturalmente hay un centro y es el mundo occidental con su secularismo, su laicidad, y la continuidad de la fe que debe buscar renovarse para ser la fe hoy y para responder al desafío de la laicidad. En Occidente, todos los grandes países tienen su propio modo de vivir este problema: hemos tenido, por ejemplo, los viajes a Francia, a la República Checa, al Reino Unido, donde por todas partes está presente de modo específico para esta nación, para esta historia, el mismo problema, y esto vale también de un modo fuerte para España. España era siempre, por una parte, un país originario de la fe; pensemos que el renacimiento del catolicismo en la época moderna ocurrió sobre todo gracias a España: figuras como San Ignacio de Loyola, Santa Teresa y San Juan de Ávila, son figuras que han finalmente renovado el catolicismo y formado la fisonomía del catolicismo moderno. Pero es igualmente cierto que en España ha nacido también una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como hemos visto precisamente en los años ’30, y esta disputa, más aún, este choque entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, se realiza también hoy nuevamente en España: por eso, para el futuro de la fe y del encuentro – no desencuentro, sino encuentro – entre fe y laicidad, tiene un punto central también la cultura española. En este sentido, he pensado en todos los grandes países de Occidente pero sobre todo también en España.

Con el viaje a Madrid del año próximo para la Jornada Mundial de la Juventud, usted habrá hecho tres viajes a España, algo que no ocurrió para ningún otro país. ¿Por qué este privilegio? ¿Es un signo de amor o de particular preocupación?

Naturalmente es un signo de amor. Se podría decir que es una coincidencia que venga tres veces a España. La primera, el gran encuentro internacional de las familias, en Valencia: ¿cómo el Papa podría estar ausente si las familias del mundo se encuentran? El próximo año la, JMJ, el encuentro de la juventud del mundo en Madrid, y el Papa no puede estar ausente en esta ocasión. Y finalmente tenemos el año santo de Santiago, tenemos la consagración después de más de cien años de trabajo de la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona, ¿cómo podría no venir el Papa? De por sí, las ocasiones son también los desafíos, casi una necesidad de ir, pero precisamente el hecho de que precisamente en España se concentren tantas ocasiones muestra también que es realmente un país lleno de dinamismo, lleno de fuerza de la fe, y la fe responde a los desafíos que están igualmente presentes en España: por eso decimos que la casualidad ha hecho que venga pero esta casualidad demuestra una realidad más profunda, la fuerza de la fe y la fuerza del desafío para la fe.

Gracias, Santidad. Y ahora, si quiere decir alguna otra cosa para concluir nuestro encuentro, ¿hay algún mensaje particular que usted espera dar a España y al mundo actual con este viaje?

Yo diría que este viaje tiene dos temas. Tiene el tema de la peregrinación, del estar en camino, y tiene el tema de la belleza, de la expresión de la verdad en la belleza, de la continuidad entre tradición y renovación. Yo pienso que estos dos temas del viaje son también un mensaje: estar en camino, no perder el camino de la fe, buscar la belleza de la fe, la novedad y la tradición de la fe que sabe expresarse y sabe encontrarse con la belleza moderna, con el mundo de hoy. Gracias.

Fuente: Sacri Palazzi
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

sexta-feira, 5 de novembro de 2010

Reforma de la reforma: “Este Papa quiere ir adelante y nosotros estamos con él”


Mons. Nicola Bux, consultor de varios dicasterios de la Curia Romana (Doctrina de la Fe, Causas de los Santos, Oficina para las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y, desde hace pocos días, Culto Divino) y autor de varios libros (el último de los cuales ha sido “La reforma de Benedicto XVI. La Liturgia entre innovación y tradición”), ha publicado en estos días un nuevo libro sobre la cuestión litúrgica que se titula “Cómo ir a Misa y no perder la fe”. Ofrecemos nuestra traducción de la entrevista que el autor ha concedido al sitio Rinascimento Sacro.

Monseñor, este segundo libro es todavía más explícito que el primero, “La reforma de Benedicto XVI. La liturgia entre innovación y tradición”. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

También en este tiempo de escándalos, el Papa insiste en el hecho de que el mal viene desde dentro de la Iglesia. Por eso, continúa siendo el tiempo de aquella grave crisis que el Cardenal Ratzinger indicaba imputable en gran parte al derrumbamiento de la liturgia, a aquel “hazlo por ti mismo” que ya no la hace “sagrada” y que haría perder la fe a cualquiera. No ha cambiado mucho: “litúrgicamente, en nuestros días la Iglesia es un gran enfermo” porque la liturgia habría perdido su sentido, estaría sin reglas, olvidada del derecho de Dios.

El derecho de Dios… Usted, de hecho, en todo esto propone como eje de la nueva reforma litúrgica el redescubrimiento de un concepto poderoso y fascinante, el ius divinum. ¿Qué significa?

El concepto es muy sencillo. El Cardenal Ratzinger dice en Introducción al espíritu de la liturgia, en el primer capítulo, que la liturgia no existe si Dios no se muestra, es decir, en pocas palabras, si Él no revela Su Rostro. Más aún, en Jesús de Nazareth, en un cierto punto, él dice que la liturgia es la continuación de la Revelación; por lo tanto, si Dios se muestra, indica quién es y qué rostro tiene, dice también cómo quiere ser adorado, cómo quiere que se le rinda culto.

La antítesis es la célebre historia del becerro de oro, es decir, del hombre que se inventa a Dios y se inventa la liturgia: una danza vacía en torno al becerro de oro que somos nosotros mismos. Dios tiene un derecho en el Antiguo Testamento, cuando dijo cómo debía ser celebrada la Pascua, y habló de prescripciones y mandamientos. Así es también en el Nuevo. En otras palabras, la liturgia es inmanipulable.

La liturgia es inmanipulable para el hombre pero el arte es obra del hombre. Para el arte sagrado, que atraviesa un período de decadencia estructural extremadamente similar, ¿qué se puede decir?

¡El arte es lo mismo! La representación de Dios, tanto para la Iglesia de Oriente como para la Iglesia de Occidente, siempre ha estado sometida a los cánones. Lo mismo vale para la disciplina de la música sacra. El principio es siempre el mismo: no somos nosotros quienes decidimos, en base al prurito que tenemos encima, cómo debe pintarse al Señor, o cómo debe componerse un canto, o qué canto debo hacer en la liturgia. La Iglesia ha establecido los cánones para que pudieran estar en consonancia con el culto divino, para que no se diera una imagen o una idea distorsionada y deformada de Dios. Entre liturgia, arte y música, hay una unidad profunda que no permite afrontarlos separadamente.

El Santo Padre lo ha nombrado recientemente también consultor para Culto Divino, signo de la atención y de la competencia de su trabajo. Díganos: si tres años atrás Summorum Pontificum revolucionó la “cuestión litúrgica”, volviendo a traer al plano de la discusión elementos “incómodos” y esenciales como la liturgia gregoriana, ¿qué debemos esperar, en el futuro próximo, de este nuevo movimiento litúrgico que está naciendo?

En primer lugar, hablar de “nuevo movimiento” no quiere decir necesariamente que estamos hablando de otro movimiento respecto al conocido con un cierto fruto en el siglo XX. La Iglesia es semper reformanda: a quien no le gusta el término reforma de la reforma, hable también de continuación del movimiento litúrgico pero sepa que se trata siempre “de la renovación en la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha donado”, como dice Benedicto XVI. Con el Motu Proprio han sido puestas las bases del trabajo: confiamos tener pronto nuevos impulsos. Este Papa, manso y resuelto, quiere ir adelante y nosotros estamos con él. Con la misma mansedumbre y con la misma firmeza.

Fuente: Rinascimento Sacro
Traducción: La Buhardila de Jerónimo

quinta-feira, 4 de novembro de 2010

Novo blog sobre a Santa Missa Gregoriana




O novo blog pertence ao  Grupo Cefas de Caucaia-CE que  tem por fim "promover a evangelização através da divulgação da liturgia romana tradicional, bem como apresentar os valores da cultura católica conforme o magistério perene da Igreja".


O blog informa  a celebração da Santa Missa Gregoriana  aos Domingos às 9hs na Paróquia de Nossa Senhora dos Prazeres em Caucaia-CE-Brasil.


terça-feira, 2 de novembro de 2010

Absolve, Domine, animas omnium fidelium defunctorum




Absolve, Domine, animas omnium fidelium defunctorum ab omni vínculo delictorum et gratia tua illis succurente mereantur evadere iudicium ultionis, et lucis æterne beatitudine perfrui.

Absolve, Senhor as almas dos fiéis defuntos dos vínculos dos pecados, e que socorridos por tua graça mereçam escapar ao julgamento final e desfrutar da felicidade da luz eterna.
(Tractus da Missa pro Defunctis)



segunda-feira, 1 de novembro de 2010

Indulgencia por los Fieles Difuntos




“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”. Catecismo de la Iglesia Católica N.1471


Enchiridion indulgentiarum

2 DE NOVIEMBRE – CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Visitas a Iglesias u Oratorio:
Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.
Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.
En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

1 AL 8 DE NOVIEMBRE:

Visitas al cementerio:
Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio y oren por los difuntos. Durante los demás días del año se concede indulgencia parcial.

Para ganar una indulgencia plenaria, además de querer evitar cualquier pecado mortal o venial, hace falta cumplir tres condiciones:

-Confesión sacramental

-Comunión Eucarística y

-Oración por las intenciones del Papa.


Las tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día rezando a su intención un solo Padrenuestro y un Avemaría; pero se concede a cada fiel la facultad de orar con cualquier fórmula, según su piedad y devoción.La indulgencia plenaria únicamente puede ganarse una vez al día, pero el fiel cristiano puede alcanzar indulgencia plenaria in artículo mortis, aunque el mismo día haya ganado otra indulgencia plenaria

Fuente: Santa Misa Gregoriana

COMEMORAÇÃO DE TODOS OS FIÉIS DEFUNTOS







A 60 años de un acontecimiento histórico: Proclamación por Pío XII del dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María



Se recuerda hoy el 60º aniversario del día en que el Venerable Siervo de Dios Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María. Con ocasión de este aniversario se celebró en Roma un Congreso organizado por el Comité “Papa Pacelli”. Ofrecemos un artículo del periódico Avvenire en el cual se informa sobre esta importante iniciativa promovida por Mons. Nicola Bux, cofundador del Comité.

El 1º de noviembre de 1950 Pío XII proclamó el dogma de la Asunción al cielo de la Santísima Virgen María. El sexagésimo aniversario del histórico evento, el último del género en el Magisterio, ha sido recordado ayer con un Congreso organizado en Roma, en la Sala de los Cardenales de la “Chiesa Nuova”, por el Comité Papa Pacelli. Numerosas y calificadas han sido las intervenciones. El cardenal español Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, recordó que de los 1181 obispos consultados antes de la definición, 1159 respondieron positivamente, mientras que de los 22 contrarios sólo 6 dudaban sobre el carácter revelado de tal verdad. El arzobispo Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero y preconizado como cardenal en el próximo Consistorio, ha puesto en guardia contra “varias corrientes gnosticizantes actualmente de moda” que conciben la salvación como “humanización de esta vida o la supervivencia de algún genérico principio inmortal, tal vez llamado a la reencarnación”, mientras que “la salvación traída por Cristo es integral: Cristo salva todo el hombre”. Para monseñor Piacenza, “desde el punto de vista teológico es necesario resistir a toda tentación que, alimentándose de desmitologización, quisiera reconocer un mero valor simbólico a esta verdad de fe” de la Asunción.

El obispo Enrico dal Covolo, rector de la Pontifica Universidad Lateranense, ha hablado de la contribución que su hermano salesiano, don Giuseppe Quadrio, a la definición del dogma de la Asunción. De hecho, en la década que precedió a la proclamación – explicó el prelado – “don Quadrio demostró la sólida continuidad de la teología asuncionista latina, desde la edad patrística hasta nuestros días”. El maestro de las ceremonias pontificas, monseñor Guido Marini, recordó luego que con la definición promulgada sesenta años atrás, “Pío XII dio fuerza dogmática a lo que el pueblo cristiano había afirmado creer desde temprano, también a través de la oración y de la liturgia”. “En efecto, – continuó - ya en el siglo V está atestiguada en Jerusalén, en el calendario jerosolimitano, la memoria de una fiesta mariana el 15 de agosto”. Y “será precisamente esta fiesta litúrgica que se transformará muy pronto de memoria genérica de la Madre de Dios en celebración de su Asunción”.

En el encuentro intervinieron también monseñor Timothy Verdon, director de la Oficina de arte sacra de la arquidiócesis de Florencia, que habló de la iconografía de la Asunción, y Giovanni Maria Vian, director de L’Osservatore Romano, que insertó la proclamación dogmática en el cuadro del pontificado pacelliano. También tomaron la palabra sor Margherita Marchione, Livio Spinelli y Alberto di Giglio. El Padre Eduardo Alto Cerrato, procurador general de los oratorianos, ofreció su saludo como buen dueño de casa, mientras que las conclusiones fueron hechas por don Nicola Bux, cofundador del Comité Papa Pacelli. El abogado Emilio Artiglieri, secretario y coordinador del Comité, recordó que el mismo “surgió en el 2008, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la muerte del venerable Pío XII, para reunir hombres de cultura, laicos y eclesiásticos, periodistas, pero también sencillos devotos y admiradores de la figura del Pastor Angelicus que, como reza la oración aprobada por el cardenal Angelo Bagnasco, ha guiado a la Iglesia «a través del mar agitado de las ideologías totalitarias»”. En un mensaje, el cardenal vicario de Roma Agostino Vallini ha subrayado cómo en una época donde dominan ideologías que reducen todo a la corporeidad, el dogma de la Asunción “nos recuerda que el hombre es unidad de cuerpo y alma”. En el evento han participado también los cardenales Darío Castrillón Hoyos y José Saraiva Martins que, en la clausura del Congreso, presidirá una Misa en Santa Maria in Vallicella.

Fuente: Avvenire