quarta-feira, 24 de novembro de 2010

Conociendo más de cerca al Papa Benedicto XVI


x610


Hoy se ha presentado en la Sala de Prensa Vaticana el libro “Luz del mundo” que recoge los diálogos del Papa Benedicto XVI con el periodista alemán Peter Seewald. Desde mañana estará oficialmente a la venta. Mientras esperamos leer el libro completo, ofrecemos la traducción para el español de unos bellísimos extractos, publicados por el periódico Avvenire, en los que podemos conocer más de cerca a Benedicto XVI, sus sentimientos al momento de la elección pontificia, su visión del ministerio petrino, así como algunos detalles de su vida cotidiana.

Santo Padre, el 16 de abril de 2005, en el día de su 78º cumpleaños, usted comunicaba a sus colaboradores cuánto deseaba su jubilación. Tres días después, se encontró siendo el Jefe de la Iglesia universal que cuenta con mil doscientos millones de fieles. No es precisamente la tarea que se reserva para la vejez.

Realmente había esperado encontrar paz y tranquilidad. El hecho de encontrarme de improviso frente a esta tarea inmensa ha sido para mí, como todos saben, un verdadero shock. La responsabilidad, de hecho, es enorme.

Hubo un momento del cual, más tarde, usted dijo haber tenido la impresión de sentir un “hacha” caerle encima.

Sí, en efecto, el pensamiento de la guillotina me ha venido: he aquí, ahora cae y te golpea. Estaba segurísimo de que este cargo no habría estado destinado para mí sino que Dios, después de tantos fatigosos años, me habría concedido un poco de paz y de tranquilidad. Lo único que llegué a decir, que logré aclararme a mí mismo, ha sido: “Evidentemente, la voluntad de Dios es diversa, y para mí comienza algo completamente diverso, algo nuevo. Pero Él estará conmigo”.

En la así llamada “Sala de las lágrimas”, desde el inicio del Cónclave, están listas para el futuro Papa tres vestiduras: una larga, una corta y una media. ¿Qué ha pensado en aquella habitación de la cual se dice que, en ella, más de un nuevo Pontífice se ha quebrado? ¿Es allí que, por última vez, se pregunta: ¿por qué yo? ¿Qué quiere Dios de mí?

En realidad, en aquellos momentos uno está con cuestiones muy prácticas, exteriores: en primer lugar, cómo ajustarse las vestiduras y cosas similares. Sabía que poco después, desde la Logia central, tendría que pronunciar algunas palabras, y comencé a pensar: “¿Qué podría decir?” Por otro lado, desde el momento en que la opción cayó sobre mí, sólo he sido capaz de decir esto: “Señor, ¿qué me estás haciendo? Ahora la responsabilidad es Tuya. ¡Tú me debes conducir! Yo no soy capaz de esto. ¡Si Tú me has querido, ahora debes ayudarme!”. En este sentido, me he encontrado, por así decir, en un diálogo muy apremiante con el Señor para decirle que si hacía una cosa, entonces debía hacer también la otra.

¿Juan Pablo II lo había querido como sucesor?

No lo sé. Creo que ha puesto todo en las manos de Dios.

No obstante, nunca permitió que usted dejase su cargo. Un hecho que podría interpretarse como un argumentum ad silentio, una aprobación tácita para el candidato preferido…

Siempre me ha ratificado en mi cargo, es conocido. Mientras se acercaba mi 75º cumpleaños, cuando se alcanza el límite de edad en que se presentan las renuncias, me dijo: “Ni siquiera es necesario que usted escriba la carta, porque yo lo quiero conmigo hasta el final”. Esta ha sido la grande e inmerecida benevolencia que tuvo conmigo desde el comienzo. Había leído mi libro “Introducción al Cristianismo”. Para él, evidentemente, una lectura importante. Apenas se convirtió en Papa, se había propuesto hacerme venir a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Había puesto en mí una confianza grande, afectuosa, profunda. Era, de algún modo, la garantía del hecho de que, en materia de fe, estuviéramos siguiendo el camino correcto.

Usted visitó a Juan Pablo en su lecho de muerte. Aquella noche, volvió de prisa desde una conferencia en Subiaco, en la cual había hablado de “La Europa de Benito en la crisis de las culturas”. ¿Cuáles han sido las últimas palabras que el Papa moribundo le dirigió?

Estaba sufriendo mucho y, a pesar de todo, estaba muy lúcido. Pero no dijo nada. Le pedí la bendición, que me dio. Entonces nos separamos estrechando las manos con afecto, en la conciencia de que habría sido nuestro último encuentro.

Usted no quería ser obispo, no quería ser prefecto, no quería ser Papa. ¿No se siente, tal vez, un poco de consternación frente al pensamiento de las cosas que siempre nos pasan contra nuestra voluntad?

El hecho es este: cuando al momento de la ordenación sacerdotal se dice “sí”, se puede también tener una idea de lo que podría ser el propio carisma pero también se sabe esto: “Me he puesto en las manos del obispo y, a fin de cuentas, en las manos del Señor. No puedo elegir lo que quiero. Finalmente, debo dejarme guiar”. En realidad, pensaba que mi carisma era ser profesor de teología y fui feliz cuando este sueño mío se realizó. Pero tenía siempre muy claro frente a mis ojos esto: “Estoy en las manos del Señor y debo tener en cuenta la posibilidad de deber hacer cosas que no habría querido”. En este sentido, seguramente ha sido una continua sorpresa el ser “arrancado” de donde estaba y no poder ya seguir el propio camino. Pero, como dije, en aquel “sí” fundamental estaba también incluido esto: “Estoy a disposición del Señor y tal vez un día deberé hacer incluso cosas que no quisiera hacer”.

Usted es hoy el Papa más poderoso de todos los tiempos. Nunca antes la Iglesia Católica ha tenido tantos fieles, nunca una extensión similar, literalmente hasta los confines de la tierra.

Son estadísticas que ciertamente tienen su importancia. Muestran cuán amplia es la Iglesia, cuán amplia es en realidad esta comunidad que abraza razas y pueblos, continentes, culturas y personas de todo género. Pero el poder del Papa no está en estos números.

¿Por qué no?

La comunión con el Papa es de otro tipo, y naturalmente también la pertenencia a la Iglesia. Entre aquellos mil doscientos millones de personas hay muchos que luego, en realidad, en lo íntimo, no forman parte de ella. Ya en sus tiempos decía san Agustín: muchos que parecen estar dentro, están fuera; y muchos que parecen estar fuera, están dentro. En una cuestión como la fe y la pertenencia a la Iglesia Católica, el dentro y el fuera están entrelazados misteriosamente. Stalin tenía razón, efectivamente, cuando decía que el Papa no tiene divisiones y no puede intimar ni imponer nada. No posee tampoco una gran empresa, en la cual, por así decir, todos los fieles de la Iglesia serían sus dependientes o subalternos. En este sentido, por un lado, el Papa es una persona absolutamente impotente. Por otro lado, tiene una gran responsabilidad. Él es, en cierto sentido, la cabeza, el representante, y al mismo tiempo el responsable del hecho de que aquella fe que tiene unidos a los hombres sea creída, que permanezca viva, y que permanezca íntegra en su identidad. Pero únicamente el Señor tiene el poder de conservar a los hombres en la fe. [...]

¿El Papa es realmente “infalible”, en el sentido en que a veces lo presentan los medios masivos? Es decir, ¿es un soberano absoluto cuyo pensamiento y cuya voluntad son ley?

Esto es equivocado. El concepto de la infalibilidad se ha ido desarrollando en el curso de los siglos. Ha nacido frente a la cuestión de si existiese, por alguna parte, un último órgano, un último grado que pudiese decidir. El Concilio Vaticano I – haciendo referencia a una larga tradición que se remontaba a la cristiandad primitiva – estableció finalmente que aquel último grado existe. No queda todo suspendido. En determinadas circunstancias y bajo determinadas condiciones, el Papa puede tomar decisiones vinculantes gracias a las cuales queda claro qué es la fe de la Iglesia y qué no es. Lo que no significa que el Papa pueda continuamente producir “infalibilidad”. Normalmente, el Obispo de Roma se comporta como cualquier otro obispo que profesa la propia fe, la anuncia y es fiel a la Iglesia. Sólo en determinadas condiciones, cuando la tradición es clara y él sabe que en ese momento no actúa arbitrariamente, entonces el Papa puede decir: “esta determinada cosa es fe de la Iglesia y la negación de ella no es fe de la Iglesia”. En este sentido, el Concilio Vaticano I ha definido la facultad de la decisión última: para que la fe pudiera conservar su carácter vinculante.

El ministerio petrino – así explicaba usted – garantiza la concordancia con la verdad y la tradición auténtica. La comunión con el Papa es presupuesto para una fe recta y para la libertad. San Agustín había expresado esta idea de este modo: donde está Pedro, está la Iglesia, y allí está también Dios. Pero es una expresión que viene de otros tiempos, hoy ya no es válida…

En realidad, la expresión no está formulada en estos términos y no es de Agustín, pero ahora no es este el punto. En todo caso, se trata de un axioma antiguo de la Iglesia Católica: donde está Pedro, está la Iglesia. Obviamente el Papa puede tener opiniones personales equivocadas. Pero como he dicho: cuando habla como Pastor Supremo de la Iglesia, en la conciencia de su responsabilidad, entonces ya no expresa su opinión, lo que pasa por su mente en ese momento. En ese momento él es consciente de su gran responsabilidad y, al mismo tiempo, de la protección del Señor; por lo cual, con tal decisión, no llevará a la Iglesia al error sino que, por el contrario, garantizará su unión con el pasado, el presente y el futuro, y sobre todo con el Señor. Este es el nudo de la cuestión y esto es lo que perciben también las otras comunidades cristianas.

Durante un simposio que tuvo lugar en 1977 con ocasión del 80º cumpleaños de Pablo VI, usted pronunció una relación sobre qué y cómo debería ser un Papa. Citando al cardenal inglés Reginald Pole, dijo que un Papa debería “considerarse y comportarse como el más pequeño de los hombres”; que debería admitir “no conocer más que lo que le ha sido enseñado por Dios Padre a través de Cristo”. Vicarius Christi, decía, significa hacer presente el poder de Cristo como contrafuerte al poder del mundo. Y esto no bajo la forma de cualquier dominio sino, más bien, llevando este peso sobrehumano sobre las propias espaldas humanas. En este sentido, el lugar auténtico del Vicarius Christi es la Cruz.

Sí, también hoy considero que esto es verdad. El primado se ha desarrollado desde el inicio como primado del martirio. En los primeros tres siglos, Roma ha sido fulcro y capital de las persecuciones de los cristianos. Hacer frente a estas persecuciones y dar testimonio de Cristo fue la tarea particular de la sede episcopal de Roma. Podemos considerar providencial el hecho de que, en el mismo momento en que el Cristianismo llegó a la paz con el Estado, el imperio se transfirió a Constantinopla, sobre el Bósforo. Roma, por así decir, se convirtió en provincia. De este modo fue más fácil para el Obispo de Roma poner de relieve la independencia de la Iglesia, su distinción del Estado. No es necesario buscar siempre el desencuentro, es claro, sino más bien buscar el consenso, el acuerdo. Pero siempre la Iglesia, el cristiano, y sobre todo el Papa debe ser consciente de que el testimonio que debe dar puede ser escándalo, no ser aceptado y que, por lo tanto, está obligado a permanecer en la condición de testigo de Cristo sufriente. El hecho de que los primeros Papas hayan sido todos mártires tiene su significado. Ser Papa no significa ponerse como un soberano lleno de gloria sino dar testimonio de Aquel que ha sido crucificado, y estar dispuesto a ejercer el propio ministerio también de esta forma, en unión a Él.

Sin embargo, ha habido también Papas que han dicho: el Señor nos ha dado este ministerio, ahora queremos gozarlo.

Sí, también esto forma parte del misterio de la historia de los Papas.

La disponibilidad cristiana a ser signo de contradicción es el hilo conductor de su biografía. Tiene inicio en su casa paterna, donde la oposición a un sistema ateo fue entendida como signo de una existencia cristiana. En el seminario está a su lado un rector que estuvo internado en el campo de concentración de Dachau. Luego comienza su ministerio sacerdotal en una comunidad parroquial cuyos dos predecesores habían sido condenados a muerte por los nazis por ser opositores del régimen. Durante el Concilio, usted no aprueba las directivas demasiado rígidas de la Iglesia. Como obispo, pone en guardia frente a los peligros de la sociedad del bienestar. Como cardenal, se opone a la transformación del núcleo cristiano en obra de corrientes extrañas a la fe. Estas características, ¿influyen también en el enfoque de su Pontificado?

Una larga experiencia forma también el carácter, forja el pensamiento y la acción. Obviamente, no he estado siempre “en contra” por principio. Ha habido también muchas bellas circunstancias de compartir. Pensando en la época en que sido capellán, ya en las familias se percibía el nacimiento del mundo secularizado, y sin embargo había mucha alegría en vivir la fe común – en la escuela, con los niños, con los jóvenes – que yo me sentía literalmente transportado por esa alegría. Y así ha sido también cuando fui profesor. Toda mi vida ha estado siempre atravesada por un hilo conductor, que es este: el Cristianismo da alegría, amplía los horizontes. En definitiva, una existencia vivida siempre y sólo “en contra” sería insoportable. Pero, al mismo tiempo, siempre he tenido presente también, si bien de manera diversa, que el Evangelio se encuentra en oposición a las constelaciones poderosas. En mi infancia y en mi adolescencia, hasta el final de la guerra, obviamente esto ha sido evidente de modo particular. A partir de 1968, la fe cristiana ha entrado en contraste con un nuevo proyecto de sociedad y ha debido hacer frente a ideas ostentadas con prepotencia. Soportar ataques y oponer resistencia forma parte del juego; es una resistencia, sin embargo, que busca resaltar lo que hay de positivo.

Según el Anuario Pontificio, sólo en el 2009 usted ha erigido nueve nuevas diócesis, una prefectura apostólica, dos sedes metropolitanas y tres vicariatos apostólicos. El número de los católicos ha aumentado ulteriormente en diecisiete millones de unidades, como los habitantes de Grecia y de Suiza juntos. En las casi tres mil diócesis, ha nombrado 169 nuevos obispos. Luego están las audiencias, las homilías, los viajes, y las muchas decisiones que tomar. Pero, a pesar de todo esto, usted también ha escrito una gran obra sobre Jesús, cuyo segundo volumen será publicado en breve. Usted tiene hoy 83 años: ¿de dónde saca todo esta fuerza?

En primer lugar, debo decir que todo lo que usted ha citado es signo de cuán viva está la Iglesia. Observándola sólo desde el punto de vista de Europa, parecería en declive. Pero es sólo una parte del conjunto. En otros lugares de la tierra, la Iglesia crece y está viva, y es muy dinámica. En los últimos años, el número de los nuevos sacerdotes ha aumentado en todo el mundo, y también el número de los seminaristas. En el continente europeo experimentamos sólo un determinado aspecto y no también la gran dinámica del despertar que en otras partes existe realmente y que encuentro continuamente en mis viajes y a través de las visitas ad limina de los obispos. Es cierto que realmente este es un esfuerzo casi excesivo para un hombre de 83 años. Gracias a Dios, hay muchos buenos colaboradores. Todo es ideado y realizado en un esfuerzo común. Confío en el hecho de que el buen Dios me da la fuerza que necesito para hacer aquello que es necesario. Sin embargo, me doy cuenta que las fuerzas van disminuyendo.

En todo caso, se tiene la impresión de que todavía puede darnos alguna lección de fitness.

(El Papa ríe). No creo. Naturalmente es necesario disponer de modo sabio del propio tiempo. Y estar atentos a reservar lo suficiente para el reposo. Para que luego, en los momentos en que es necesario, se pueda estar realmente bien presente. En pocas palabras: respetar con disciplina los ritmos de la jornada y saber cuáles son los momentos para los cuales es necesario ahorrar las energías.

¿Usa la bicicleta fija que le había prescrito su anterior médico personal, el dr. Buzzonetti?

No, no tengo el tiempo para ello y, gracias a Dios, en este momento tampoco me hace falta.

Por lo tanto, el Papa es como Churchill: ¡no deportes!

¡Exacto!

Desde la Segunda Logia del Palacio Apostólica, donde se llevan a cabo las audiencias, usted normalmente se retira en torno a las 18, para proseguir todavía con las así llamadas audiencias “di tabella”, con sus más importantes colaboradores. Desde las 20.45 en adelante el Papa está “en privado”. ¿Qué hace un Papa en el tiempo libre, asumiendo que lo tenga?

¿Qué hace? También en el tiempo libre debe examinar documentos y leer actas. Queda siempre mucho trabajo por hacer. Luego, con la familia pontificia – cuatro mujeres de la comunidad de las Memores Domini y los dos secretarios – están las comidas en común, y esto es un momento de distensión.

¿Miráis juntos la televisión?

Miro el noticiero junto a mis secretarios, y alguna vez también un dvd.

¿Qué películas le gustan?

Hay un película muy bella sobre santa Josefina Bakhita, una mujer africana, que hemos visto recientemente. Luego nos gusta Don Camillo y Peppone…

Imagino que conoce de memoria cada episodio.

(El Papa ríe) No todos.

Por lo tanto, existe también un Papa “privado”…

Ciertamente. Junto a la familia pontificia festejamos la Navidad, en los días festivos escuchamos música y conversamos. Celebramos los onomásticos y a veces rezamos juntos las vísperas. En resumen, las fiestas las pasamos juntos. Y luego, junto a las comidas, tenemos en común sobre todo la Santa Misa de la mañana. Es un momento particularmente importante en el cual, a partir del Señor, estamos juntos de modo muy intenso. [...]

¿Su fe ha cambiado desde que, como Supremo Pastor, le fue confiada la grey de Cristo? A veces se tiene la impresión de que su fe, de algún modo, se ha vuelto más misteriosa, más mística.

No soy un místico. Pero es seguramente cierto que, como Papa, hay muchas razones más para rezar y para confiarse completamente a Dios. De hecho, me doy cuenta de que casi todo aquello que debo hacer no podría hacerlo solo. Y ya sólo por esto estoy obligado a ponerme en las manos del Señor y a decirle: “¡Hazlo Tú, si lo quieres!”. En este sentido, la oración y el contacto con Dios son ahora todavía más necesarios pero también más naturales y espontáneos que antes. [...]

¿Y cómo reza el Papa Benedicto?

En lo que respecta al Papa, también él es un pobre mendigo frente a Dios, todavía más que los otros hombres. Naturalmente rezo, en primer lugar, siempre al Señor, al cual estoy vinculado, por así decir, por una antigua amistad. Pero invoco también a los santos. Soy muy amigo de Agustín, de Buenaventura y de Tomás de Aquino. A ellos les digo: “¡Ayúdenme!”. La Madre de Dios es siempre y de todos modos un gran punto de referencia. En este sentido, me inserto en la Comunión de los Santos. Junto a ellos, reforzado por ellos, hablo, luego, también con el buen Dios, sobre todo mendigando, pero también agradeciendo; o contento, simplemente.

Fuente: Avvenire
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

terça-feira, 23 de novembro de 2010

Cardeal Newman difundiu o primado da Verdade de Deus, recorda Bento XVI

 


.- Em uma mensagem enviada com motivo do simpósio que em Roma sobre o Beato Cardeal John Henry Newman, o Papa Bento XVI recordou que este homem entregue ao serviço da Igreja difundiu sempre o primado da Verdade, de Deus, esforçando-se por convencer com humildade alegria e paciência.

No texto enviado ao Pe. Hermann Geissler, Diretor do International Centre of Newman Friends, que organiza o chamado simpósio sobre o tema "O primado de Deus na vida e nos escritos do beato John Henry Newman", o Santo Padre recorda que o Cardeal Newman, depois de atravessar em sua juventude um período de dificuldade e dúvidas que concluiu com a graça da conversão e sendo ainda anglicano, guiava-se por dois critérios fundamentais que "manifestam plenamente o primado de Deus em sua vida".

"O primeiro: ‘a santidade antes que a paz’, documenta sua firme vontade de adesão ao Mestre interior com toda sua consciência, de abandonar-se com confiança ao Pai e de viver em fidelidade à verdade reconhecida. O segundo: ‘o crescimento é a única expressão de vida’, expressa totalmente sua disposição a uma conversão contínua, a uma transformação e um crescimento interior, sempre confiante em Deus".

"Assim –disse o Papa– descobriu sua vocação ao serviço da Palavra de Deus, e dirigindo-se aos Padres da Igreja para encontrar mais luz, propôs uma verdadeira reforma do anglicanismo, aderindo, por último à Igreja Católica".

Bento XVI ressaltou logo que "o primado de Deus se traduz para Newman no primado da verdade, uma verdade que deverá procurar acima de tudo dispondo-se interiormente à acolhida, em uma confrontação direta e sincera com todos e que encontra o ápice no encontro com Cristo, caminho, verdade e vida".

O Cardeal Newman, "apresentando e difundindo a Verdade, também prestou sempre atenção a encontrar a linguagem apropriada, a forma justa e o tom adequado. Tentou não ofender nunca e dar testemunho a gentil luz interior (kindly light), esforçando-se por convencer com a humildade, a alegria e a paciência".

"Ao beato John Henry Newman, mestre em nos ensinar que o primado de Deus é o primado da verdade e do amor, confio as reflexões e o trabalho do presente simpósio", concluiu.



Perito vaticano: não há nenhuma mudança na postura do Papa sobre preservativos




.- O Sub-secretário do Pontifício Conselho para a Família, Pe. Carlos Simón, explicou que "não há nenhuma novidade" na postura do Papa Bento XVI sobre os preservativos no novo livro-entrevista que será apresentado nesta terça-feira 23 de novembro no Vaticano.

No livro "Luz do Mundo" do jornalista alemão Peter Seewald, o Papa expõe como exceção para o uso do preservativo o caso dos varões que se prostituem, como figura no texto original em alemão e a tradução ao inglês, que difere do que foi publicado pelo L’Osservatore Romano que em italiano usa o termo prostituta. A confusão se agravou quando diversos meios de comunicação difundiram este fragmento do livro fora de contexto e o apresentaram como uma mudança na doutrina da Igreja em matéria de sexualidade.

Em uma entrevista com o jornal espanhol La Razón, o Pe. Simón, médico e sacerdote, recordou que o Santo Padre já explicou na sua viagem a África em 2009 a postura da Igreja sobre luta contra a AIDS: a estratégia se fundamenta na promoção da abstinência e da fidelidade; e precisou que nas declarações do Papa a Seewald "não há nenhuma novidade".

"Desde o ponto de vista do meu dicastério não há mudanças: todo ato que não esteja dentro do matrimônio é já uma desordem objetivo. O que deve ser procurado é que este seja o menos mau possível", insistiu.

"O Papa já disse naquela viagem (à África) que na luta contra a AIDS a estratégia da Igreja era a abstinência, a fidelidade e a camisinha. As duas primeiras são formas de lutar contra a AIDS, como assinala o Papa, no contexto da educação e da não-trivialização da sexualidade. Como última via escapatória está o preservativo, nos casos onde as outras duas opções não se puderam desenvolver", explicou.

Do mesmo modo, considerou que "deve-se distinguir quando o Pontífice diz algo de modo coloquial do que quando ele o faz de maneira pedagógica ou em uma expressão de toda sua autoridade, como em uma encíclica. Não há contradição neste assunto".

"O que materialmente disse o Papa neste livro é que nos casos em que nem a abstinência nem a fidelidade puderam ser seguidas, que é a via pela qual aposta a Igreja, existe esta última opção. Uma pessoa pode fazer uso do preservativo de forma responsável para não contagiar nem produzir um mal que danifique a vida".

O Pe. Simón sublinhou que as declarações do Papa "entram dentro da tradição da teologia moral da Igreja. Para esta o ato sexual se entende dentro do contexto de uma relação conjugal. Aí é onde se aplica a moralidade. Todo ato fora do matrimônio a Igreja o rechaça como algo desordenadamente grave. Entramos, em um campo da saúde, trata-se de um terreno onde há um possível contágio".

O sacerdote esclareceu que o pecado é ter relações sexuais fora do matrimônio e "o preservativo então é um mal menor que evita um possível contágio. Em caso de que não haja este perigo é uma desfiguração de uma relação já alterada porque não esqueçamos que se trata de um anticoncepcional".

Para a Igreja, explicou, "os atos sexuais devem ter lugar entre dois cônjuges e, portanto, quando se realizam fora do matrimônio têm uma desordem intrínseca. O que o Papa disse é que em alguns casos nos que há um risco seguro de contágio então está justificado o preservativo. Vejo a novidade no aspecto terminológico, não na idéia nem no contexto. O Papa não revolucionou nenhum ensino da Igreja. Assinala que não se deve banalizar a sexualidade. No caso de que já se haja produzido uma desordem, que para a Igreja é algo grave, deve-se que procurar que não haja um mal ainda mais intenso".

Logo depois de comentar que a Igreja não vai promover o uso do preservativo na luta contra a AIDS quando a abstinência e a fidelidade falham, o Pe. Simón recordou que "a Igreja segue o que o Papa diz quando afirma que se deve integrar a sexualidade na esfera do amor e da entrega. Bento XVI é um grande pensador e está preocupado por conseguir que haja uma harmonia no homem. A Igreja deve insistir nesta via, que é a mais difícil mas faz do homem um ser autêntico, não banal".

"A Igreja seguirá resistindo às pressões daqueles que pedem distribuição dos preservativos. Existe ademais dados científicos que assinalam que a receita da abstinência, a fidelidade e, só em terceiro lugar, o profilático, conseguiram objetivos muito positivos na luta contra a AIDS", acrescentou.

Fonte: ACI digital

segunda-feira, 22 de novembro de 2010

¿Instrucción sobre Summorum Pontificum?: rumores desde Alemania




Poco tiempo después de la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum, se comenzó a hablar en forma no oficial de la posibilidad de que se publicara una instrucción para la correcta aplicación del mismo. Estos rumores encontraron confirmación, luego, en las palabras del Cardenal Darío Castrillón Hoyos, entonces presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Lo último que se supo de este proyecto, por las declaraciones del citado cardenal, fue que un bosquejo el documento se había elaborado y presentado al Santo Padre, a quien correspondería la última decisión. Sin embargo, no hubo más novedades al respecto.

Ahora, desde Alemania, el sitio Kathnews afirma con bastante seguridad, de acuerdo a una información que califica de “exclusiva” y proveniente de “altas fuentes en el Vaticano”, que el documento será firmado y publicado próximamente, tal vez antes de Navidad.

Cabe destacar que, recientemente, con ocasión del tercer aniversario de la publicación de Summorum Pontificum, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ha realizado una consulta mundial respondiendo al deseo de Benedicto XVI en la carta que acompañó al Motu Proprio, donde invitaba a escribir a la Santa Sede un informe sobre las experiencias tres años después de la entrada en vigor del mismo. Probablemente, los resultados de dicha consulta han ofrecidos nuevos elementos útiles para elaborar el documento.





domingo, 21 de novembro de 2010

HOMILIA DO PAPA BENTO XVI NO CONSISTÓRIO PARA A CRIAÇÃO DOS NOVOS CARDEAIS





 

Senhores Cardeais,

Venerados Irmãos no Episcopado e no Sacerdócio,
queridos irmãs e irmãos!

O Senhor me dá a alegria de realizar, mais uma vez, este ato solene, mediante o qual o Colégio Ccardinalício se enriquece com novos membros, escolhidos das diversas partes do mundo: trata-se de Pastores que governam com zelo importantes Comunidades diocesanas, de Prelados colocados à frente de Dicastérios da Cúria Romana, ou que serviram com fidelidade exemplar a Igreja e a Santa Sé.

A partir de hoje, eles começam a fazer parte daquele “coetus peculiares”, que presta ao Sucessor de Pedro uma colaboração mais imediata e assídua, sustentando-o no exercício de seu ministério universal. A eles, em primeiro lugar, dirijo minha saudação afetuosa, renovando a expressão de minha estima e de minha apreciação pelo testemunho que dão à Igreja e ao mundo. Em particular, saúdo o Arcebispo Angelo Amato e lhe agradeço pelas palavras gentís que me dirigiu.

Em seguida minhas cordiais boas-vindas às Delegações oficiais de vários países, aos representantes de numerosas dioceses, e a todos que vieram participar deste evento, durante o qual estes veneráveis e queridos Irmãos receberão o sinal da dignidade cardinalícia com a imposição do barrete e a atribuição do Título de uma Igreja de Roma.

O vínculo de especial comunhão e afeto, que une estes novos Cardeais ao Papa, os torna singulares e preciosos cooperadores do supremo mandato confiado por Cristo a Pedro, de apascentar suas ovelhas (cfr Jo 21, 15-17), para reunir os povos com a solicitude da caridade de Cristo. É exatamente deste amor que nasce a Igreja, chamada a viver e a caminhar segundo o mandamento do Senhor, no qual se resumem toda a Lei e os Profetas. Estar unidos a Cristo na fé e na comunhão com Ele significa estar “radicados e fundados na caridade” (Ef 3, 17), o tecido que une todos os membros do Corpo de Cristo.

A Palavra de Deus agora proclamada nos ajuda a meditar este aspecto tão fundamental. No trecho do Evangelho (Mc 10, 32 – 45) nos é colocada diante de nossos olhos a imagem de Jesus como o Messias – preanunciado por Isaías (cfr Is 53) – que não veio para ser servido, mas para servir: o seu estilo de vida se tornou a base das novas relações no interior da comunidade cristã e de um modo novo de exercer a autoridade. Jesus caminha para Jerusalém e preanuncia pela terceira vez, indicando-o aos discípulos, o caminho através do qual pretende levar até o fim a obra confiada a ele pelo Pai: é o caminho da humilde entrega de si mesmo até o sacrifício da vida, o caminho da Paixão, o caminho da Cruz. Mesmo assim, logo após este anúncio, como aconteceu com aqueles que nos precederam, os discípulos manifestam toda a sua dificuldade em compreender, a realizar o necessário “êxodo” de uma mentalidade mundana para a mentalidade de Deus. Neste caso são os dois filhos de Zebedeu, Tiago e João, que pedem a Jesus sentarem nos primeiros lugares ao lado dele na “glória”, manifestando expectativas e projetos de grandeza, de autoridade, de honra segundo o mundo. Jesus, que conhece o coração do homem, não permanece perturbado com esste pedido, mas imediatemente mostra o seu significado profundo: “vós não sabeis o que pedis”; em seguida leva os dois irmãos a entenderem o que significa colocar-se no seu seguimento.

Qual é então o caminho que deve percorrer aquele que quer ser discípulo? É o caminho do Mestre, é o caminho de total obediência a Deus. Por isso Jesus pergunta a Tiago e a João: estais dispostos a partilhar minha escolha de realizar plenamente a vontade do Pai? Estais dispostos a percorrer esta estrada que passa pela humilhação, pelo sofrimento e pela morte por amor? Os dois discípulos, com a resposta segura, “podemos”, mostram, ainda uma vez, não terem entendido o sentido real do que o Mestre tem em mente. E de novo Jesus, com paciência, faz com que eles deem um passo avante: nem mesmo expperimentar o cálice do sofrimento e o batismo da morte dá direito aos primeiros lugares, porque isso é “para aqueles a quem está preparado”, está nas mãos do Pai Celeste: o homem não deve calcular, deve simplesmente abandonar-se em Deus, sem pretenção, conformando-se à sua vontade.

A indignação dos outros discípulos se torna ocasião para estender o ensinamento a toda comunidade. Em primeiro lugar Jesus “ os chamou a si”: é o gesto da vocação primeira, à qual os convida a se voltarem para ele.

É muito significativo este referir-se ao momento constitutivo da vocação dos Doze, ao “estar com Jesus” para serem enviados, porque recorda com clareza que cada ministério eclesial é sempre resposta a uma chamada de Deus, não é nunca fruto de um projeto pessoal ou de uma ambição pessoal, mas é conformar a própria vontade à do Pai que está nos Céus, como Cristo no Getsêmani (cfr Lc 22,42). Na Igreja ninguém é patrão, mas todos são chamados, todos são enviados, todos são reunidos e guiados pela graça divina. E nisto está também nossa segurança! Só ouvindo novamente a palavra de Jesus, que pede “ vem e segue-me”, só voltando à vocação original é possivel entender a própria presença e a própria missão da Igreja como autênticos discípulos.

O pedido de Tiago e João e a indignação dos "outros dez" Apóstolos levantam uma questão central à qual Jesus responde: quem é grande, quem é o "primeiro" para Deus? O olhar se dirige ao comportamento que correm o risco de assumir "aqueles que são considerados os governantes das nações": "dominar e oprimir". Jesus indica aos discípulos um modo completamente diferente: "Entre vós, porém, não é assim". A sua comunidade segue outra regra, outra lógica, outro modelo: "Quem quiser se tornar grande entre vós será seu servidor, e quem quiser ser o primeiro entre vós será escravo de todos". O critério da grandeza e da primazia de Deus não é o domínio, mas o serviço; a diaconia é a lei fundamental do discípulo e da comunidade cristã, e nos deixa entrever alguma coisa do "Senhorio de Deus". E Jesus indica também o ponto de referência: o Filho do Homem, que veio para servir; sintetiza a sua missão na categoria de serviço, entendida não no sentido genérico, mas no concreto da Cruz, do dom total da vida como "resgate", como redenção para muitos, e o indica como condição para o seguimento. É uma mensagem que vale para os apóstolos, vale para toda a Igreja, vale, sobretudo, para aqueles que possuem a tarefa de guiar o Povo de Deus. Não é a lógica do domínio, do poder segundo os critérios humanos, mas a lógica do inclinar-se para lavar os pés, a lógica do serviço, a lógica da Cruz que está na base de todo exercício da autoridade. Em cada época, a Igreja está engajada a conformar-se a esta lógica e a testemunhá-la a fim de fazer transparecer o verdadeiro "Senhorio de Deus", que é o do amor.

Venerados Irmãos eleitos à dignidade cardinalícia, a missão, à qual Deus vos chama hoje e que vos habilita a um serviço eclesial cheio de responsabilidade, requer uma vontade sempre maior de assumir o estilo do Filho de Deus, que veio a nós como aquele que serve (cf. 22, 25-27). Trata-se de segui-lo em sua doação de amor humilde e total à Igreja sua esposa, sobre a Cruz: é sobre aquele lenho que o grão de trigo, deixado cair pelo Pai no campo do mundo, morre para se tornar fruto maduro. Por isto, ocorre um fortalecimento ainda mais profundo e firme em Cristo. A relação íntima com Ele, que transforma sempre mais a vida a fim de que possamos dizer como São Paulo, "não sou eu que vivo, mas é Cristo que vive em mim" (Gl 2,20), constitui a exigência primária para que o nosso serviço seja sereno e alegre e possa dar o fruto que o Senhor espera de nós.

Queridos irmãos e irmãs aqui presentes, rezem pelos novos Cardeais! Amanhã, nesta Basílica, durante a celebração da Solenidade de Cristo Rei do Universo, entregarei a eles o anel. Será mais uma ocasião para "louvar o Senhor, que permanece sempre fiel" (Sl 145), conforme repetimos no Salmo Responsorial. O seu Espírito ajude os novos Purpurados no compromisso de serviço à Igreja, seguindo o Cristo na Cruz também, se necessário, usque ad effusionem sanguinis, sempre prontos – como dizia São Pedro na leitura proclamada – a responder a quem nos pede razão da esperança que está em nós (cf. 1 Pt 3, 15). A Maria, Mãe da Igreja, confio os novos Cardeais e seu serviço eclesial, a fim de que, com ardor apostólico, possam proclamar a todos os povos o amor misericordioso de Deus. Amém.


 

sexta-feira, 19 de novembro de 2010

SALVEMOS A ASIA BIBI




Esta mujer joven y madre de familia, ha sido condenada a muerte en Pakistan por defender su fe cristiana. La plataforma Hazte Oír está recogiendo firmas para pedir el indulto de Asia Bibi, les rogamos firmen en el enlace: Hazte Oír

Papa no início do consistório: relativismo ameaça a liberdade

Cardeais refletem sobre a liberdade da Igreja e sobre a liturgia




CIDADE DO VATICANO, sexta-feira, 19 de novembro de 2010 (ZENIT.org) - A liberdade de anunciar o Evangelho se encontra hoje em risco devido à ditadura do relativismo, afirmou o Papa aos cerca de 150 cardeais que iniciaram, na manhã de hoje, o encontro de oração e estudo por ocasião do consistório, na Sala Nova do Sínodo.

"A relação entre verdade e liberdade é essencial, mas hoje se encontra frente ao grande desafio do relativismo, que parece completar o conceito de liberdade, mas na verdade a coloca em risco de destruição, propondo-se como uma verdadeira 'ditadura'", afirmou Bento XVI.

"Nós nos encontramos, portanto, em um tempo de difícil compromisso para afirmar a liberdade de anunciar a verdade do Evangelho e das grandes aquisições da cultura cristã", acrescentou.

Além da relação entre liberdade e verdade e a liberdade da Igreja na atualidade, os cardeais refletiram também nesta manhã sobre a liturgia na vida da Igreja de hoje, indica um comunicado da Sala de Imprensa da Santa Sé.

Com relação a este tema, "o Papa recordou a importância essencial da liturgia na vida da Igreja, porque é o lugar da presença de Deus conosco - explica o comunicado. Portanto, o lugar em que a Verdade vive conosco".

O encontro de oração e estudo do Papa com os membros do colégio cardinalício por ocasião do consistório convocado por Bento XVI começou com um discurso de saudação do decano do colégio, cardeal Angelo Sodano, dirigido ao Papa em nome dos presentes.

Nele, o cardeal agradeceu ao Bispo de Roma pela recente beatificação do cardeal Newman e a introdução da causa de beatificação do cardeal Van Thuan.

Liberdade da Igreja no mundo

O tema da liberdade da Igreja no momento presente foi introduzido pelo cardeal Tarcisio Bertone, secretário de Estado, e o da liturgia na vida da Igreja foi exposto pelo cardeal Antonio Cañizares Llovera, prefeito da Congregação para o Culto Divino.

"O cardeal Bertone deu uma visão panorâmica das tentativas atuais de limitar a liberdade dos cristãos nas diversas regiões do mundo", explica o comunicado.

Em primeiro lugar, convidou a refletir sobre a situação da liberdade religiosa nos países ocidentais. Destacou que, "ainda que se trate de nações que frequentemente devem ao cristianismo os traços profundos de sua identidade e cultura, assiste-se hoje a um processo de secularização, com tentativas de marginalização dos valores espirituais da vida social".

Em segundo lugar, o cardeal expôs a situação da liberdade religiosa nos países islâmicos, recordando as conclusões as quais chegou a recente Assembleia Especial do Sínodo dos Bispos para o Oriente Médio.

O cardeal falou, finalmente, sobre a atividade da Santa Sé e dos episcopados locais em defesa dos católicos, tanto o Ocidente como no Oriente.

Neste sentido, recordou também o grande compromisso da Santa Sé no âmbito internacional, para promover o respeito e a liberdade religiosa dos fiéis frente aos Estados e à Organização das Nações Unidas.

Por sua vez, o cardeal Cañizares recordou depois a importância da oração litúrgica na vida da Igreja, referindo-se à doutrina do Concílio Vaticano II e ao magistério do atual Pontífice. Em concreto, destacou a importância da fidelidade à disciplina litúrgica vigente.

Durante o amplo debate, intervieram 18 cardeais, que aprofundaram principalmente na problemática da liberdade religiosa e nas dificuldades encontradas pela atividade da Igreja nas diversas partes do mundo.

Falou-se de situações específicas na Europa, América, África, Ásia, Oriente Médio e em países de maioria islâmica.

Também debateram sobre as graves dificuldades que a Igreja encontra hoje na defesa de valores baseados no próprio direito natural, como o respeito à vida e à família.

Outro tema desenvolvido foi o do diálogo inter-religioso, em concreto com o Islã. "Não faltaram sugestões de linhas de compromisso para responder aos desafios da Igreja de hoje", indica o comunicado.

Alguns dos que intervieram se detiveram também no tema da liturgia, em particular na centralidade da Celebração Eucarística na vida da Igreja e no respeito devido ao sacramento da Eucaristia.

Às 13h, o Papa ofereceu um almoço em homenagem aos prelados, para depois prosseguirem com as intervenções.

Em concreto, a sessão da tarde esteve composta por duas comunicações. A primeira, do cardeal Willian Levada, sobre as normas dadas pela Santa Sé para acolher na Igreja Católica os sacerdotes e fiéis anglicanos que o solicitam, por um lado, e para a defesa de menores vítimas de abusos por parte de membros do clero, por outro.

A segunda intervenção esteve a cargo de Dom Angelo Amato, que recordou a atualidade da instrução Dominus Iesus, escrita há 10 anos, sobre Jesus Cristo como nosso único Salvador.

Além dos cardeais atuais, estavam presentes também na sessão de hoje os 24 prelados que amanhã serão elevados à dignidade cardinalícia.

Alguns cardeais haviam pedido ao Papa para serem dispensados de participar, devido às suas condições de saúde ou compromissos pastorais urgentes em suas respectivas dioceses.

Fonte: Zenit

quinta-feira, 18 de novembro de 2010

Chi siamo, noi cristiani dell’Iraq? La testimonianza di un Sacerdote Iracheno





I martiri della chiesa di Nostra Madre “Signora del Perpetuo Soccorso” hanno mostrato al mondo, ancora una volta, chi siamo noi, cristiani dell’Iraq, e si sono uniti ai martiri della nostra Chiesa, coloro che hanno sacrificato la loro vita, per offrirla a Cristo, nostro Signore, che ci ha insegnato a testimoniare per la risurrezione, per la vita, per il perdono, per la speranza, per l’amore, per la fede, per la gioia. Il sangue dei nostri eroi caduti, grida al mondo e a tutta l’umanita, e spinge noi cristiani dell’Iraq, ovunque siamo, a “predicare” al mondo il Cristo sofferente e risorto che vive nella nostra terra ferita.


I cristiani dell’Iraq hanno sperimentato in maniera profonda il senso della vita perché ne hanno vissuto le gioie dopo averne gustato l’amaro delle tristezze; ne hanno vissuto la speranza dopo aver sperimentato la potenza della tragedia; ne hanno vissuto il riso dopo aver versato le lacrime; e ne hanno vissuto il sorriso dopo aver visto la volontà rotta dalla violenza. Questi sono realmente i cristiani dell’Iraq. Volete un esempio di tutto questo?!

Ve lo mostra la chiesa di Nostra Signora del Perpetuo Soccorso, che vi parlerà a nome di tutti i cristiani dell’Iraq e vi darà esempi scritti col sangue dei suoi martiri. Avete sentito in che modo sono morti in questo massacro i due preti coraggiosi, Wasim Sabieh e Thaier Saad Abdal?! Sapevate che hanno difeso i fedeli e hanno cercato di salvarli offrendo la loro vita non appena i criminali hanno messo piede in chiesa?!

Lo sapevate che un padre ha protetto il suo figlioletto coprendolo totalmente con il corpo mentre erano sdraiati a terra, ed è morto con una raffica di proiettili per far soppravvivere il figlio?!

Avete sentito che gli assassini hanno ucciso una bimba di 4 mesi e un bimbo di 4 anni e una giovane che nel giono della sua morte aveva ricevuto la notizia più bella, e cioè che era incinta, e per questo era andata in chiesa per ringraziare il Signore per questo dono?!

O popoli del mondo, questi sono i cristiani dell’Iraq. Udite e testimoniate a tutti!

Quando ha sparato a Oday (il fratello) era vicino a me, e suo figlio, Adam, ha gridato “Basta! Basta!”. Eppure ha solo 3 anni, non è grande, ma continuava a dire “Basta!”, e io non potevo alzarmi ed abbracciarlo, perché il terrorista era in piedi vicino alla mia testa, ma Adam continuava a urlare. E poi prima dell'ingresso delle forze di polizia nella chiesa, erano quasi le 11 di sera, perché siamo rimasti lì per circa 5 ore, non ho più udito la voce di Adam. E mentre Oday, che era ferito ad una mano, era in mezzo a noi a terra, uno dei terroristi ha detto ad un altro: “Spara di nuovo a quell'uomo a terra. E gli ha sparato”.


E voi cristiani dell’Iraq, se la tristezza riempe le vostre anime e non vedete il futuro, guardate lassù, al Dio dei Cieli e della Terra, e ricordatevi bene di chi siete e fatelo sapere al mondo!

Che le coscienze vedano quanto ci sta accadendo, e che sentano coloro che hanno tappato gli orecchi e parlino coloro che hanno serrato le labbra e dicano che siamo noi, i cristiani dell’Iraq!

quarta-feira, 17 de novembro de 2010

El Papa constata una “primavera eucarística” en la Iglesia


Dedica la catequesis a la impulsora de la fiesta del Corpus Christi

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- “Quisiera afirmar con alegría que hoy en la Iglesia hay una 'primavera eucarística'”, así lo afirmó hoy el Papa Benedicto XVI, durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro.

El Papa constató que “muchas personas se detienen silenciosas ante el Tabernáculo, para entretenerse en coloquio de amor con Jesús”, y que “no pocos grupos de jóvenes han redescubierto la belleza de rezar en adoración ante la Santísima Eucaristía”.

Ante los miles de peregrinos congregados en la Plaza, el Papa habló sobre otra mujer de la Edad Media, santa Juliana de Cornillon, mística e impulsora de la fiesta del Corpus Christi o Corpus Domini en toda la Iglesia.

Benedicto XVI quiso subrayar la importancia de recuperar la adoración eucarística fuera de la Misa,: “la fidelidad al encuentro con el Cristo Eucarístico en la Santa Misa dominical es esencial para el camino de fe, pero intentemos también ir frecuentemente a visitar al Señor presente en el Tabernáculo”.

Citando la Encíclica Ecclesia de Eucharistia, constataba que “la adoración del Santísimo Sacramento tiene cotidianamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad”.

“Mirando en adoración la Hostia consagrada, encontramos el don del amor de Dios, encontramos la Pasión y la Cruz de Jesús, como también su Resurrección. Precisamente a través de nuestra mirada en adoración, el Señor nos atrae hacia sí, dentro de su misterio, para transformarnos como transforma el pan y el vino”, afirmó el Papa.

El Papa mostró su deseo de que “esta 'primavera' eucarística se difunda cada vez más en todas las parroquias, en particular en Bélgica, la patria de santa Juliana”.

Corpus Domini

Siguiendo con su ciclo de santas mujeres de la Edad Media, el Papa habló sobre santa Juliana de Cornillón, conocida también como santa Juliana de Lieja, que vivió en Bélgica en el siglo XIII.

Esta mujer quedó huérfana muy pequeña y fue acogida en un convento de monjas agustinas, donde tomó los hábitos.

“Además de una vivaz inteligencia, Juliana mostraba, desde el principio, una propensión particular por la contemplación; tenía un sentido profundo de la presencia de Cristo, que experimentaba viviendo de modo particularmente intenso el Sacramento de la Eucaristía”, explicó el Papa.

Desde muy joven tuvo una visión en la que aparecía la luna en su pleno esplendor, con una franja oscura que la atravesaba diametralmente.

“El Señor le hizo comprender el significado de lo que se le había aparecido. La luna simbolizaba la vida de la Iglesia en la tierra, la línea opaca representaba en cambio la ausencia de una fiesta litúrgica, para cuya institución se pedía a Juliana que trabajase de modo eficaz”.

Con el tiempo, Juliana contactó con otras dos santas mujeres, con las que trabajó intensamente para promover la fiesta del Corpus Domini.

“Las tres mujeres establecieron una especie de 'alianza espiritual', con el propósito de glorificar al Santísimo Sacramento”, explicó el Papa.

Esta determinación supuso también muchas dificultades, hasta el punto de tener que abandonar el convento debido a la oposición del mismo superior del que dependía su monasterio.

Juliana tuvo que acogerse a otros monasterios cistercienses, en uno de los cuales murió, ante el Santísimo Sacramento expuesto.

Nueve años después, el papa Urbano IV, que había conocido personalmente a Juliana, instituyó la solemnidad del Corpus Domini como fiesta de precepto para la Iglesia universal, el jueves sucesivo a Pentecostés”.

Fuente: Zenit

Bento XVI faz apelo a favor da libertação de cristã paquistanesa e em defesa dos cristãos no Paquistão

A seagull flies behind Pope Benedict XVI on November 17, 2010 during his weekly general audience in Saint-Peter's square at the Vatican.


(17/11/2010) Bento XVI pediu esta Quarta-feira a libertação da paquistanesa Asia Bibi, cristã de 45 anos condenada à morte sob a acusação de blasfémia.

Num apelo lido após a habitual catequese, perante milhares de pessoas, Bento XVI falou da “difícil situação” dos cristãos no Paquistão, “muitas vezes vítimas de violência ou discriminação”.

"Nestes dias, a comunidade internacional acompanha com grande preocupação a difícil situação dos cristãos no Paquistão, que muitas vezes são vítimas de violências ou discriminação"

"De modo particular, hoje, manifesto a minha proximidade espiritual à senhora Asia Bibi e aos seus familiares, e peço para que, quanto antes, lhe seja restituída a plena liberdade. Além disso, rezo por todos aqueles que se encontram em situações análogas, para que a sua dignidade humana e os seus direitos fundamentais sejam plenamente respeitados" , disse o Papa, durante a audiência geral na Praça de S. Pedro.

A sentença contra Asia Bibi, mãe de cinco filhos, foi divulgada na última semana por um tribunal de Nankana, a cerca de 75 quilómetros de Lahore, capital cultural do país.

Para o bispo de Islamabad, Rufin Anthony, trata-se de uma “verdadeira vergonha”, apelando ao fim da lei contra a blasfémia, no Paquistão.

O caso remonta a Junho de 2009, quando mulheres muçulmanas que trabalhavam com Asia Bibi foram ver um responsável religioso e acusaram a cristã de proferir blasfémias contra o profeta Maomé.
Várias ONG’s do Paquistão estão a recolher assinaturas para revogar a condenação à morte, juntando-se a instituições católicas.

O observatório para a liberdade religiosa no mundo da Fundação Ajuda à Igreja que Sofre (AIS) afirma a respeito do Paquistão que "o pior instrumento de repressão religiosa é a lei da blasfémia, a qual continua a causar cada vez mais vítimas".

Esta lei refere-se na realidade ao Artigo 295, do Código Penal paquistanês. A secção B refere-se a ofensas contra o Alcorão que são puníveis com prisão perpétua; a secção C refere-se a actos que enxovalham o profeta Maomé, puníveis com prisão perpétua ou com a morte.

Durante o seu encontro com os milhares de pessoas congregadas esta quarta feira na Praça da S. Pedro para a habitual audiência geral , Bento XVI falou de Santa Juliana de Cornillon, natural da Bélgica e que viveu no fim do século XII.