sábado, 4 de dezembro de 2010
sexta-feira, 3 de dezembro de 2010
El Papa afirma la importancia de la clausura en la Iglesia
Dedica su catequesis a la eremita y mística inglesa Juliana de Norwich
El Papa Benedicto XVI expresó hoy su reconocimiento y estima a los hombres y mujeres que se retiran a la vida contemplativa, durante la catequesis que pronunció durante la Audiencia General.
El Papa quiso subrayar la importancia de esta vocación dentro de la Iglesia, al hablar de una nueva santa medieval, Juliana de Norwich, escritora y mística inglesa del siglo XIV.
“Las mujeres y los hombres que se retiran para vivir en compañía de Dios, precisamente gracias a esta decisión suya, adquieren un gran sentido de compasión por las penas y debilidades de los demás”, afirmó el Papa.
Estas personas son “amigas y amigos de Dios”, “disponen de una sabiduría que el mundo, del que se alejan, no posee, y con amabilidad la comparten con aquellos que llaman a sus puertas”.
Ante los fieles congregados en el Aula Pablo VI, el Papa aseguró su “admiración y reconocimiento” a los monasterios de clausura, “que, hoy más que nunca, son oasis de paz y de esperanza, precioso tesoro para toda la Iglesia, especialmente al recordar la primacía de Dios y la importancia de una oración constante e intensa para el camino de fe”.
De esto es ejemplo Juliana, que tras unas revelaciones místicas, se retiró como anacoreta a una celda cerca de la iglesia de san Julián de Norwich, explicó el Papa.
“Podría sorprendernos e incluso dejarnos perplejos esta decisión de vivir 'recluida', como se decía en sus tiempos”, aunque Juliana no fuese una excepción: “en aquellos siglos un número considerable de mujeres optó por este tipo de vida, adoptando reglas elaboradas a propósito para ellas”, explicó el Papa.
Las anacoretas o “reclusas”, dentro de su celda, se dedicaban a la oración, a la meditación y al estudio. “De esta forma, maduraban una sensibilidad humana y religiosa finísima, que las hacía veneradas por la gente”, añadió.
Esta, subrayó el Pontífice, “no era una decisión individualista; precisamente con esta cercanía al Señor maduraba en ella también la capacidad de ser consejera para muchos, de ayudar a cuantos vivían en dificultad en esta vida”.
Amor divino
Juliana de Norwich es conocida por una única obra, las Revelaciones del Amor divino, que tuvo durante una enfermedad que la llevó al borde de la muerte.
“Fue el propio Señor quien, quince años después de estos acontecimientos extraordinarios, le reveló el sentido de esas visiones”, la revelación del “amor divino”, explicó el Papa.
Este libro “contiene un mensaje de optimismo fundado en la certeza de ser amados por Dios y de ser protegidos por su Providencia”.
El tema del amor divino “vuelve a menudo en las visiones de Juliana de Norwich quien, con una cierta audacia, no duda en compararlo también al amor materno”.
“Este es uno de los mensajes más característicos de su teología mística. La ternura, la solicitud y la dulzura de la bondad de Dios hacia nosotros son tan grandes, que a nosotros peregrinos en la tierra nos evocan el amor de una madre por sus propios hijos”, afirmó.
El propio Catecismo de la Iglesia Católica, subrayó Benedicto XVI, “recoge las palabras de Juliana de Norwich cuando expone el punto de vista de la fe católica sobre un argumento que no deja de constituir una provocación para todos los creyentes: Si Dios es sumamente bueno y sabio, ¿por qué existen el mal y el sufrimiento de los inocentes?”
Precisamente, apuntó, “los santos, se plantean esta pregunta. Iluminados por la fe, nos dan una respuesta que abre nuestro corazón a la confianza a la esperanza: en los misteriosos designios de la Providencia, también del mal sabe sacar Dios un bien más grande, como escribió Juliana de Norwich”.
“Si entregamos a Dios, a su inmenso amor, los deseos más puros y más profundos de nuestro corazón, nunca seremos decepcionados. 'Y todo estará bien', 'todo será para bien'”, concluyó el Papa.
Fuente: Zenit
quinta-feira, 2 de dezembro de 2010
Mons. Guido Pozzo, Secretario de Ecclesia Dei, a tres años de Summorum Pontificum

El blog The New Liturgical Movement presenta una síntesis en siete puntos de una entrevista concedida por el Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Guido Pozzo, a la versión en lengua alemana de Radio Vaticana. Presentamos nuestra traducción de la misma.
1. (Cuando fue consultado sobre la resistencia al usus antiquior) El antiguo Rito de la Misa tiene una riqueza profunda que necesita ser no sólo respetada, sino también redescubierta, para beneficio de la Liturgia, también de cómo hoy es celebrada. Estos prejuicios y resistencia tienen que ser superados por un cambio en la forma mentis, en la disposición. Se necesita una formación litúrgica más adecuada.
2. (Cuando fue consultado acerca del crecimiento del interés en el usus antiquior) Diría que sí está creciendo. También porque observamos que especialmente en las generaciones más jóvenes hay interés y popularidad de la antigua forma de la Misa. Y esto es una noticia sorpresiva.
3. (Cuando fue consultado por el número de los fieles interesados en la Forma Extraordinaria) Es ciertamente claro, también, que el valor de la Forma Extraordinaria del Rito no tiene que ver con los números. Ambas formas tienen el mismo valor y dignidad.
4. Soy de la opinión que en los seminarios debería ofrecerse a los seminaristas la oportunidad de aprender la celebración adecuada en la Forma Extraordinaria – no como una obligación, sino como una posibilidad. Donde sea posible, podría aprovecharse – para la formación de los sacerdotes – de aquellas instituciones que están bajo la jurisdicción de la Comisión Ecclesia Dei y siguen la disciplina litúrgica tradicional.
5. En la Carta a los Obispos que acompañaba el Motu proprio, el Papa Benedicto mencionaba por una parte la necesidad de actualizar el Santoral – por ejemplo, insertando los santos canonizados después de 1962, y por otra parte que deberían ser incorporados ciertos Prefacios del Misal de Pablo VI en orden a enriquecer el número de Prefacios del Misal de 1962. La Comisión Ecclesia Dei ha iniciado un proceso de estudio para cumplir con la voluntad del Santo Padre. En esto, creo, llegaremos pronto a una propuesta que, en breve, será enviada al Santo Padre para su aprobación.
6. Creo que debemos también reconocer que la Forma Ordinaria del Rito Romano ofrece una lectura más exhaustiva de la Escritura que el Misal de 1962. De todas formas, una reforma del Misal de 1962 en este punto no es fácil, porque uno debe tener en mente la relación entre las lecturas bíblicas y las antífonas o responsorios del Breviario Romano para el mismo día. Cabe recordar, también, que bajo Pío XII se agregó un número de lecturas adicionales para el Común de los Santos. Por consiguiente, no puede descartarse sin más una posible extensión de las lecturas de la Misa. Eso no significa que uno, sea obispo o sacerdote, pueda cambiar subjetiva y arbitrariamente la secuencia del Leccionario, o que pueda mezclar las dos Formas: con esto, el carácter mismo de ambas se pierde.
7. A la luz de estas explicaciones (cf. la Carta a los Obispos), es claro que se exhorta a los fieles católicos a evitar la participación en la Misa o la recepción de los Sacramentos de parte de un sacerdote de la FSSPX, porque están en una situación canónica irregular.
quarta-feira, 1 de dezembro de 2010
Canto gregoriano, essencial para renovação da música sacra
Palestra do Pe. Lang na Academia Urbana das Artes de Roma
O canto gregoriano é a chave para a renovação da música sacra.
Esta é a conclusão da conferência que o Pe. Uwe Michael Lang, consultor da Secretaria de Celebrações Litúrgicas do Sumo Pontífice, pronunciou na semana passada na Academia Urbana das Belas Artes, em Roma.
Na primeira sessão do ano acadêmico 2010-2011 do seminário superior "As razões da arte", o Padre Lang explicou que "a carta encíclica Annus qui de 1749 é o pronunciamento papal mais importante sobre a música sacra, antes do motu proprio Tra le sollecitudini de São Pio X em 1903".
"Nela - explica -, o Papa Bento XVI propõe critérios importantes da música sacra, que são válidos para além dos limites de seu contexto histórico e também em nosso tempo."
"A encíclica - destacou o Pe. Lang - apresenta o canto simples como normativa para a liturgia romana, enquanto aprova a polifonia não acompanhada e permite também a música orquestral, ainda que com certas condições, no culto divino."
"Esta foi a postura secular da Igreja Católica e se reflete na Constituição sobre a sagrada liturgia do Concílio Vaticano II, que exalta o canto gregoriano como a música ‘própria' da liturgia romana."
"A preeminência do canto - recordou - foi confirmada por Bento XVI em sua exortação apostólica pós-sinodal Sacramentum Caritatis, de 2007."
"O valor do canto gregoriano é sua íntima relação com o texto litúrgico, o qual dá forma à música", indicou.
"Annus qui pede explicitamente a integridade e a inteligibilidade dos textos que são cantados na Missa e no ofício divino - disse. Essa preocupação já foi debatida em Trento, mas não foi incluída nos documentos oficiais do concílio."
E concluiu: "Ainda que a música sacra não possa se limitar exclusivamente ao canto gregoriano, é isso, entretanto, que tem em si as chaves para uma verdadeira renovação da própria música sacra".
Fonte: Zenit
terça-feira, 30 de novembro de 2010
segunda-feira, 29 de novembro de 2010
Entrevista al maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias sobre el Adviento
No hay que olvidar nunca que las celebraciones presididas por el Papa están llamadas a ser punto de referencia para toda la Iglesia. Es el Papa, el Sumo Pontífice, el gran liturgo de la Iglesia, aquel que, también a través de la celebración, ejerce un auténtico magisterio litúrgico al que todos deben mirar.
Mons. Guido MariniMonseñor Marini, ¿cuál es el significado del Adviento?
El Adviento es el tiempo de la espera. De la espera que hace referencia a una venida, la del Señor Jesús, el Hijo de Dios, el único Salvador del mundo. El pueblo cristiano, en este tiempo fuerte del año litúrgico, vive la propia fe renovando la conciencia gozosa de una triple venida del Señor, de la que hablan también los Padres de la Iglesia.
¿Qué significa?
Una primera venida, de la cual hacer grata memoria, es la del Hijo de Dios en la historia de los hombres, al momento de la Encarnación. Una segunda venida es la que se realiza en el hoy de la vida, y que es incesante. Ésta toma forma en una multiplicidad de modos, comenzando por la Eucaristía, presencia real del Señor en medio de los suyos, para continuar con los sacramentos, la palabra de la divina Escritura, los hermanos, sobre todo los pequeños y necesitados. Una tercera venida, para esperar en la esperanza, es la que se realizará al final de los tiempos cuando el Señor volverá en la gloria y todo será recapitulado en Él.
El Adviento tiene también una dimensión mariana…
En el tiempo del Adviento el pueblo cristiano está llamado a renovar la conciencia de que su vida está toda contenida en el misterio de Cristo, Aquel que era, que es y que viene. También por esto el Adviento es un tiempo marcadamente “mariano”. La Santísima Virgen es aquella que, de modo único e irrepetible, ha vivido la espera del Hijo de Dios, es aquella que de modo singular está toda contenida en el misterio de Cristo.
¿De qué modo los fieles y las comunidades cristianas pueden ayudarse a vivir mejor este momento fuerte del tiempo litúrgico de la Iglesia?
Entrando en este tiempo con la actitud interior de quien se prepara a vivir un período de conversión y de renovación, orientando con decisión la propia vida al Señor Jesús. La Iglesia, con el año litúrgico, nos ofrece periódicamente la gracia de vivir momentos espiritualmente fuertes, ocasiones propicias para reencontrar el impulso del camino hacia la santidad. En el Adviento, tal impulso tiene un tono singular, que es el de la alegría. La alegría por el pensamiento de que el Señor es nuestro contemporáneo y está cerca de nosotros hoy, en el presente de nuestra existencia, en la cotidianeidad sencilla de nuestras jornadas. La alegría ante el pensamiento de que el futuro no está envuelto en la oscuridad sino que brilla la luz del Cielo de Dios en Cristo. Todo esto se convierte en experiencia de vida también en virtud de un camino personal y comunitario de conversión, hecho de una más intensa y prolongada oración, de alguna forma penitencial y de separación de la mentalidad del siglo presente, de una caridad más generosa y auténticamente cristiana.
¿Cuáles son las características de las celebraciones en este período?
La Liturgia, a través de los ritos y de las oraciones, conduce a la participación activa del misterio celebrado. Por lo tanto, en la celebración del tiempo de Adviento, debe transmitir el sentido de la espera típico del Adviento. Lo debe hacer con sus oraciones, con su canto, con su silencio, con sus colores y con sus luces. En todo debe hacerse presente el misterio del Señor que viene, Él que es el Principio y el Fin de la historia; en todo debe mostrarse de qué modo es tangible la alegría verdadera y sobria de la fe; en todo debe transparentarse el compromiso por el cambio del corazón y de la mente para una pertenencia más radical a Dios.
¿Y cuáles son las particularidades de las liturgias pontificias?
Si bien en un contexto peculiar, como es el debido a la presencia del Santo Padre, las liturgias pontificias no pueden presentar sino las características típicas de este tiempo del año. Con una característica adicional: la ejemplaridad. Porque no hay que olvidar nunca que las celebraciones presididas por el Papa están llamadas a ser punto de referencia para toda la Iglesia. Es el Papa, el Sumo Pontífice, el gran liturgo de la Iglesia, aquel que, también a través de la celebración, ejerce un auténtico magisterio litúrgico al que todos deben mirar.
Si bien en un contexto peculiar, como es el debido a la presencia del Santo Padre, las liturgias pontificias no pueden presentar sino las características típicas de este tiempo del año. Con una característica adicional: la ejemplaridad. Porque no hay que olvidar nunca que las celebraciones presididas por el Papa están llamadas a ser punto de referencia para toda la Iglesia. Es el Papa, el Sumo Pontífice, el gran liturgo de la Iglesia, aquel que, también a través de la celebración, ejerce un auténtico magisterio litúrgico al que todos deben mirar.
Este año en particular la liturgia de las primeras Vísperas de Adviento está insertada en una “Vigilia por la vida naciente”. ¿Cuál es el significado de esta particular “combinación”?
Se trata de una combinación que se está revelando feliz. La iniciativa de una “Vigilia por la vida naciente”, promovida por el Pontificio Consejo para la Familia, se inserta de este modo en la celebración de inicio del Adviento, un tiempo muy indicado para llamar la atención sobre el tema de la vida. El Adviento es el tiempo de la espera de María, que llevaba en su seno al Verbo de Dios hecho carne. El Adviento es la espera de la Vida verdadera, que se ha manifestado en el Hijo de Dios hecho hombre, plenitud y cumplimiento del designio de Dios sobre la humanidad. En aquella Vida, aparecida en Belén, ha encontrado un significado nuevo y definitivo la dignidad de toda vida humana. De este modo, realmente, rezar por la vida naciente, en el contexto de la celebración de las primeras Vísperas para el comienzo del año litúrgico, resulta significativo y providencial.
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo
A nossa "estatura" moral e espiritual pode-se medir por aquilo que esperamos: Bento XVI, ao Angelus, falando da expectativa e da esperança que caracterizam o tempo litúrgico do Advento
“O homem vive na medida em que espera, na medida em que no seu coração está viva a esperança; é pelas suas expectativas que se reconhece um homem”: considerações de Bento XVI, na alocução do meio-dia, na Praça de São Pedro, neste primeiro domingo do Advento, início de um novo ano litúrgico. O Papa deteve-se a reflectir sobre o tema da “expectativa”, da “espera”. Trata-se – observou – de “um aspecto profundamente humano, em que a fé se torna, por assim dizer, uma só coisa com a nossa carne e o nosso coração”.
“A expectativa, o esperar é uma dimensão que atravessa toda a nossa existência pessoal, familiar e social. A espera está presente em mil situações, desde as mais pequenas e banais, até às mais importantes, que nos afectam totalmente, no mais profundo da nossa existência”. Caso, por exemplo, dos esposos que aguardam o nascimento de um filho; ou de um parente ou amigo que, de longe, nos vem visitar; ou de um jovem que aguarda os resultados de um exame decisivo, ou de um colóquio de trabalho; nas relações afectivas, o aguardar a pessoa amada, a resposta a uma carta, a aceitação de um pedido de perdão…
“Poder-se-ia dizer que o homem está vivo na medida em que espera, se e enquanto no seu coração permanece viva a esperança. É pelas suas expectativas que se reconhece um homem: a nossa estatura moral e espiritual pode-se medir a partir daquilo que nós aguardamos, daquilo em que esperamos”.
“Especialmente neste tempo do Advento, é o caso que cada um se interrogue: O que é que eu espero? Neste momento da minha vida, para onde é que está voltado o meu coração?” A mesma questão deveria ser formulada a nível de cada família, comunidade, nação. “O que é que, conjuntamente, nós esperamos? O que é que une as nossas aspirações, o que é que as irmana?”
No tempo que precedeu o nascimento de Jesus, era fortíssima em Israel a expectativa do Messias, isto é, de um Consagrado, descendente do rei David, que libertaria finalmente o povo de todas as escravidões morais e políticas, instaurando o Reino de Deus…
“Mas nunca teria mais imaginado que o Messias pudesse nascer de uma humilde jovem como Maria, noiva do justo José. Nem sequer ela própria o teria pensado, e contudo no seu coração a expectativa do Salvador era tão grande, a sua fé e esperança eram tão ardentes, que Ele pôde encontrar nela uma digna mãe.”
“Existe uma misteriosa correspondência entre a expectativa de Deus e a de Maria, a criatura cheia de graça, totalmente transparente ao desígnio de amor do Altíssimo. Aprendamos dela, Mulher do Advento, a viver os gestos de cada dia com um espírito novo, com o sentimento de uma profunda expectativa, que só a vinda de Deus pode satisfazer.”
Fonte: Radio Vaticano
domingo, 28 de novembro de 2010
Respeita, defende, ama e serve a vida, cada vida humana! Unicamente por esta estrada, encontrarás justiça, progresso, verdadeira liberdade, paz e felicidade! Bento XVI na vigília de oração pela vida nascente.
(27/11/2010) Por iniciativa de Bento XVI, a Igreja Católica celebrou neste sábado , em todo o mundo, uma vigília de oração pela “vida nascente”.
O próprio Papa assinalou a data, na Basílica de São Pedro, com a celebração das I vésperas do início do Advento, tempo litúrgico que antecede o Natal.
Na homilia Bento XVI agradeceu antes de mais a todos aqueles que aderiram a este convite e a rtodos aqueles que se dedicam de maneira especial a acolher e guardar a vida humana nas varias situações de fragilidade, em particular no seu inicio e nos seus primeiros passos.
Acreditar em Jesus Cristo – salientou o Papa – exige também que se assuma uma olhar novo sobre o homem, um olhar de confiança, de esperança…O ser humano tem a exigência de ser reconhecido como valor em si mesmo e merece que o escutem sempre com respeito e com amor. Tem o direito de não ser tratado como um objecto que se deve possuir ou como uma coisa que se pode manipular á vontade, de não ser reduzido a simples instrumento em vantagem de outros e dos seus interesses.. A pessoa – acrescentou Bento XVI - é um bem em si mesma e é necessário procurar sempre o seu desenvolvimento integral. Depois – acrescentou o Papa – se o amor para com todos é sincero tende espontaneamente a tornar-se atenção preferencial pelos mais débeis e pelos mais pobres. É nesta linha que se coloca a solicitude da Igreja pela vida nascente, a mais frágil, a mais ameaçada pelo egoísmo dos adultos e pelo obscurecimento das consciências .
Na sua homilia durante a celebração das Primeiras Vésperas de Advento, na Basílica de S. Pedro o Papa salientou a existência de tendências culturais que procuram anestesiar as consciências com motivações pretestuosas. Acerca do embrião no seio materno, a própria ciência põe em evidencia a autonomia capaz de interacção com a mãe, a coordenação dos processos biológicos, a continuidade do desenvolvimento, a complexidade crescente do organismo. Não se trata – disse o Papa – de um cumulo de material biológico, mas sim de um novo ser vivo, dinâmico e maravilhosamente ordenado, um novo individuo da espécie humana.
Infelizmente – prosseguiu o Papa – também depois do nascimento, a vida das crianças continua a ser exposta ao abandono, á fome, á miséria, á doença, aos abusos, á violência, á exploração. Ás múltiplas violações dos seus direitos que se cometem no mundo ferem dolorosamente a consciência de cada homem de boa vontade. Perante o triste panorama das injustiças cometidas contra a vida do homem, antes e depois do nascimento faço meu - disse Bento XVI – o apelo apaixonado do Papa João Paulo II á responsabilidade de todos e de cada um:” respeita, defende, ama e serve a vida, cada vida humana! Unicamente por esta estrada, encontrarás justiça, progresso, verdadeira liberdade, paz e felicidade!
Exorto os protagonistas da politica, da economia e da comunicação social –disse a concluir – a fazerem tudo o que é possível para promover uma cultura sempre respeitosa da vida humana, para procurar condições favoráveis e redes de apoio ao seu acolhimento e desenvolvimento.
sábado, 27 de novembro de 2010
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