sábado, 31 de outubro de 2009

Especulaciones sobre anglocatólicos: clarificación de la Oficina de Prensa de la Santa Sede



Clarificación del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el P. Federico Lombardi sobre las especulaciones acerca del asunto del celibato en la anunciada constitución apostólica sobre los ordinariatos personales para los anglicanos que ingresan en la comunión plena con la Iglesia Católica.

Ha habido una extendida especulación, basada en observaciones supuestamente informadas del corresponsal italiano Andrea Tornielli, respecto a que el retraso en la publicación de la Constitución Apostólica sobre los Ordinariatos Personales para la entrada de los anglicanos a la plena comunión con la Iglesia Católica, anunciada el 20 de octubre de 2009 por el cardenal William Joseph Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe a algo más que a "razones técnicas". De acuerdo con esta especulación, existiría una cuestión sustancial en la raíz del retraso, dígase, un desacuerdo sobre si el celibato será la norma para los futuros clérigos de la Provisión.

El Cardenal Levada ofreció los siguientes comentarios acerca de esta especulación: “Si se me hubiera preguntado, con gusto habría clarificado cualquier duda sobre mis palabras en la conferencia de prensa. Tal especulación no tiene sustancia. Nadie en el Vaticano me ha mencionado tal cuestión. El retraso es puramente técnico, en el sentido de asegurar consistencia en el lenguaje canónico y las referencias. Las cuestiones de traducción son secundarias; la decisión de no retrasar la publicación para esperar que sea publicado el texto ‘oficial’ en latín en las Acta Apostolicae Sedis fue tomada hace un tiempo”.

Los borradores preparados por el grupo de trabajo y presentados para el estudio y la aprobación a través del proceso acostumbrado seguido por la Congregación, han incluido todos ellos la siguiente afirmación, que actualmente está en el artículo VI de la Constitución:

§1 Aquellos que ejercieron el ministerio como diáconos, presbíteros u obispos, y que cumplen con los requisitos establecidos por el derecho canónico y no están impedidos por irregularidades u otros impedimentos, pueden ser aceptados por el Ordinario como candidatos para las Sagradas Órdenes en la Iglesia Católica. En el caso de los ministros casados, se han de observar las normas establecidas en la Carta Encíclica del Papa Pablo VI “Sacerdotalis Coelibatus”, n. 42, y en la Declaración “In June”. Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical del CIC can. 277 §1.

§2 El Ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, por regla general (pro regula) admitirá sólo a hombres célibes al orden del presbiterado. Puede también pedir al Romano Pontífice, como una derogación del can 277, §1 la admisión de hombres casados a la orden del presbiterado, caso por caso, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.

Este artículo se ha de entender como consistente con la actual práctica de la Iglesia, según la cual ex ministros anglicanos casados pueden ser admitidos al ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica sobre una base de caso por caso.

En cuanto a los futuros seminaristas, fue considerado como puramente especulativo si habría algunos casos en los que podría pedirse una dispensa de la regla del celibato. Por esta razón, se han de desarrollar criterios objetivos juntamente entre el ordinariato personal y la Conferencia Episcopal – presentados para la aprobación de la Santa Sede – acerca de tales posibilidades (por ejemplo, seminaristas casados que ya están en formación)

El Cardenal Levada dijo que anticipa que el trabajo técnico sobre la Constitución y las Normas estará completado para fin de la primera semana de noviembre.

Fuente: Boletín de la Santa Sede
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Ladainha de Todos os Santos - Litaniae omnium sanctorum



Texto Latino

Festa de Todos os Santos


quarta-feira, 28 de outubro de 2009

Hacer que los anglicanos se sientan como en casa en la Iglesia Católica


Entrevista con monseñor Stetson, experto en el diálogo con la Comunión Anglicana Tradicional

HOUSTON, martes 27 de octubre de, 2009 (ZENIT.org).- La semana pasada sorprendía la noticia de que Benedicto XVI permitirá a grupos de anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, el hacerlo a través de Ordinariatos personales, preservando al mismo tiempo elementos de la tradición espiritual y litúrgica anglicana.

La provisión de Ordinariatos es la respuesta del Vaticano a los anglicanos que han expresado deseos de convertirse en católicos. Se estima que entre 20 y 30 obispos anglicanos han hecho una petición similar.

Hasta ahora existía una Provisión Pastoral, emanada por Juan Pablo II en 1980, pero que sólo contemplaba los casos individuales de sacerdotes episcopalianos que deseaban abrazar el catolicismo.

Para entender cómo funcionan los Ordinariatos personales y la importancia de esta iniciativa, ZENIT ha entrevistado a monseñor William Stetson, un sacerdote del Opus Dei y secretario del Delegado Eclesiástico de la Congregación para la Doctrina de la Fe para la Provisión Pastoral de ex sacerdotes episcopalianos (el término episcopaliano suele usarse para designar a los miembros de la Comunión Anglicana en Estados Unidos y en Escocia, n.d.t.).

Monseñor Stetson mantiene una Oficina de Provisión Pastoral en la parroquia de Nuestra Señora de Walsingham, una congregación de tradición anglicana en la archidiócesis de Galveston-Houston.

-¿Qué es un Ordinariato personal? ¿Existe en algún otro lugar en la Iglesia?

Monseñor Stetson: Un ordinariato es una estructura jurisdiccional compuesta por un prelado con jurisdicción ordinaria, su propio clero incardinado que le asiste en su trabajo pastoral, y los fieles laicos a los que pastorea.

Existe un ordinariato militar en muchos países, que tiene la responsabilidad del cuidado pastoral, de quienes sirven en los Ejércitos y sus familias. En los Estados Unidos se llama Archidiócesis para los Servicios Militares (Archdiocese for the Military Services). Que yo sepa no existen otros Ordinariatos.

-¿Cuál es la diferencia fundamental entre la Provisión Pastoral de 1980 y la nueva constitución apostólica?

Monseñor Stetson: La Provisión Pastoral no tenía contenido canónico y no contemplaba el ejercicio del poder de gobierno. La nueva constitución apostólica establecerá normas canónicas al más alto nivel para proveer la creación de nuevas estructuras canónicas llamadas “ordinariatos” en naciones individuales. En conformidad con las normas generales, cada ordinariato tendrá el poder de gobierno (jurisdicción) sobre un determinado tipo de personas y asuntos.

-¿Qué sucederá con las parroquias católicas de tradición anglicana (Anglican Use parishes) que han estado operando durante años?

Monseñor Stetson: Hasta este momento las llamadas parroquias de tradición anglicana en Estados Unidos son parroquias personales de la diócesis donde están presentes, que mantienen elementos de la tradición anglicana, especialmente la liturgia.

No hay relación canónica entre ellas o con el Delegado Eclesiástico de la Provisión Pastoral.

Presumiblemente, si se establece un ordinariato en los Estados Unidos, las parroquias pasarían a ser jurisdicción del nuevo ordinariato y quedarían bajo la jurisdicción del prelado del ordinariato.

Las futuras parroquias y comunidades de culto podrían ser establecidas por el ordinario del ordinariato a petición de grupos de fieles anglicanos con un sacerdote tras consultar al obispo diocesano del lugar donde se encuentran.

- ¿Cuál es el motivo de establecer estos ordinariatos personales? ¿Por qué la Provisión Pastoral no era suficiente?

Monseñor Stetson: La Provisión Pastoral es un mero proceso administrativo para preparar a los antiguos sacerdotes episcopalianos casados para ser ordenados como sacerdotes católicos a petición de los obispos diocesanos. El nuevo ordinariato proveerá una estructura canónica similar a una diócesis para el cuidado pastoral de los fieles laicos que se proceden de la Iglesia episcopaliana.

-Esta estructura canónica parece responder directamente a una petición realizada hace dos años por la Comunión Anglicana Tradicional, que tiene alrededor de 400.000 miembros en todo el mundo. ¿Cree que muchos de estos miembros entrará en comunión con la Iglesia católica a través del ordinariato personal?

Monseñor Stetson: La Comunión Anglicana Tradicional es en realidad una confederación de autodenominadas diócesis presentes en muchos países diferentes; está formada por sacerdotes, fieles laicos y obispos. La Comunión Anglicana Tradicional como tal nunca ha formado parte de la Comunión Anglicana bajo la autoridad del arzobispo de Canterbury.

Lo que suceda con las diócesis en los países concretos dependerá de las decisiones tomadas por la jerarquía católica en los respectivos países con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su número es mayor en África y Asia.

-¿Cómo será el proceso para los anglicanos, especialmente sacerdotes y obispos, que entren en la Iglesia a través del ordinariato?

Monseñor Stetson: La Constitución Apostólica que permitirá la creación de ordinariatos en cada país aún no se ha presentado. Por esta razón no conocemos la naturaleza del proceso. Anticiparía que será similar al usado en los últimos 27 años por la Provisión Pastoral aquí en Estados Unidos, y su homóloga en Inglaterra (la cual, con todo, no había provisto de parroquias y liturgia, como en Estados Unidos).

- El anuncio vaticano contempla la posibilidad de que un ordinariato católico tenga seminaristas, que se prepararían junto con los seminaristas católicos, “aunque el ordinariato establecería una casa de formación dirigida a las necesidades particulares de formación en el patrimonio anglicano”. ¿Esto incluiría la posibilidad de matrimonio para estos seminaristas anglicanos?

Monseñor Stetson: Los puntos específicos de esta cuestión aún no se han dado a conocer. Al menos supongo que los seminaristas tendría que estar a la vez casados y estudiar en un seminario anglicano en el momento que trataran de entrar en plena comunión, y luego continuar estudiando para el sacerdocio en un seminario católico. Ellos tendrían que recibir la dispensa de la norma del celibato, estudiando la Santa Sede caso por caso. Los futuros seminaristas tendrían que ser célibes.

-¿Qué otras tradiciones mantendrían los anglicanos al entrar en la Iglesia católica por la vía del ordinariato personal?

Monseñor Stetson: Las parroquias pequeñas, que permiten una mayor cohesión. Una rica tradición de expresión litúrgica (lenguaje, música, vestimentas, espacio, etc) en inglés, que data del siglo XVI. Esto también incluiría una gran tradición de la utilización de la Sagrada Escritura en la predicación, el amor a los Padres de la Iglesia y una expresión teológica más allá de la escolástica católica romana.

-¿Por qué el Vaticano puede ofrecer esta concesión sólo a los anglicanos, y no a los luteranos, presbiterianos, etc. que quisieran entrar en la Iglesia?


Monseñor Stetson: Los anglicanos han disfrutado siempre de un lugar especial en la actitud católica hacia la ruptura de la unidad de los cristianos en Occidente después del siglo XVI. La Iglesia de Inglaterra intentó mantener muchos elementos de la Iglesia Católica y, al mismo tiempo ser protestante. La Iglesia de Inglaterra mantuvo una mayor unidad dentro de sí misma y por lo tanto podía tratarse como una entidad única en las conversaciones con Roma.

-Se ha hablado de que esta medida afectará negativamente al diálogo anglicano-católico, es decir, al Consejo Internacional Anglicano-Católico (ARCIC)? ¿Es esto cierto?

Monseñor Stetson: Aparentemente no, de acuerdo con las manifestaciones de las autoridades católicas y anglicanas en Inglaterra y en otros países que están implicadas en el diálogo ecuménico. Solo el tiempo lo dirá.

- ¿Por qué es una buena noticia para los anglicanos que buscan la plena comunión con la Iglesia Católica?

Monseñor Stetson: Los anglicanos que entran en la comunión plena encontrarán un hogar espiritual familiar en en la Iglesia Católica a través de las parroquias personales que el prelado de la ordinariato será capaz de establecer con los sacerdotes y el personal especialmente preparado, que también provendrán de la tradición anglicana.

Fuente: Zenit

terça-feira, 27 de outubro de 2009

Entrevista al Prefecto de la Congregación para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos


El valor de lo sagrado en la Iglesia. Con este sugerente título el cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, inauguró el pasado 15 de octubre el curso 2009-2010 de la asociación Fe y Cultura. La presencia destacada del purpurado valenciano en Barcelona coincide, además, con la celebración gozosa del 30 aniversario de la entidad, dirigida actualmente por Mn. Rafael Méndez, párroco de la Virgen de los Ángeles, y apoyada desde sus orígenes por el cardenal Ricard M. Carles.

- Pronto se cumplirá un año de su nombramiento por parte del Papa como prefecto de la Congregación para el Culto Divino... ¿qué valora­ción hace de su estreno en la Curia vaticana?

- Yo no soy quien tiene que hacer valoración de mi gestión. Lo único que tengo que decir es que es un tiempo muy importante para todos, se está trabajan­do intensamente, se ha atendido una asamblea plenaria de la congregación, se ha llegado a unas propuestas que el Santo Padre aprobó y que constituyen el plan de nuestro trabajo. El gran objetivo es reavivar el espíritu de la liturgia en todo el mundo.

- ¿Cuáles han sido los asuntos más urgentes que ha tenido que atender?

- Asuntos urgentes hay todas las mañanas, referentes a excesos y errores que se cometen en la liturgia, pero so­bre todo, el asunto más urgente, que es apremiante en todo el mundo, es que se recupere de verdad el sentido de la liturgia. No se trata de cambiar rúbricas o introducir nuevas cosas, sino que de lo que se trata, sencillamente, es que se viva la liturgia y esté en el centro de la vida de la Iglesia. La Iglesia no puede ser sin la liturgia, porque la Iglesia es para la liturgia, es decir, para la alabanza, para la acción de gracias, para ofrecer el sacrificio al Señor, para la adoración... Esto es lo fundamental, y sin esto no hay Iglesia. Es más, sin esto no hay humanidad. Por eso es una tarea sumamente urgente y apremiante.

- ¿Cómo se recupera el sentido de la liturgia?

- En estos momentos, trabajamos de una manera muy silenciosa en toda una serie de temas que tienen que ver con proyectos de formación. Es la necesidad prioritaria que se tiene: una buena y verdadera formación litúrgica. El tema de la formación litúrgica es capital por­que realmente no se cuenta con una formación suficiente. La gente cree que la liturgia es una cuestión de formas o de realidades exteriores, y lo que realmente nos hace falta es recuperar el sentido de la adoración, es decir, el sentido de Dios como Dios. Este sentido de Dios sólo se podrá recuperar con la liturgia. Por eso el Papa tiene tantísimo interés en acentuar la prioridad de la liturgia en la vida de la Iglesia. Cuando se vive el espíritu de la liturgia, se entra en el espíritu de la adoración, se entra en el reconocimiento de Dios, se entra en comunión con Él, y esto es lo que transforma al hombre y lo convierte en un hombre nuevo. La liturgia mira siempre a Dios, no a la comunidad; no es la comunidad la que hace la liturgia, sino que es Dios quien la hace. Es Él quien sale a nuestro encuentro y nos ofrece participar en su vida, en su misericordia en su perdón... Cuando se viva la liturgia de verdad y Dios esté verdaderamente en el centro de ella, cambiará todo.

- ¿Tan alejados estamos hoy del sentido verdadero del misterio?

- Sí, actualmente hay una secularización y un laicismo muy grandes, se ha perdido el sentido del misterio y de lo sagrado, no se vive con el espíritu verdaderamente de adorar a Dios y de dejar a Dios que sea Dios. Por eso se cree que hay que estar cambiando constantemente cosas en la liturgia, hacer innovaciones y que sea muy creativo todo. No es ésta la necesidad de la liturgia, sino que sea realmente adoración, es decir, reconocimiento de Aquél que nos trasciende y que nos ofrece la salvación. El misterio de Dios, que es misterio insondable de su amor, no es una nebulosa, sino que es Alguien que sale a nuestro encuentro. Hay que recuperar al hombre que adora. Hay que recuperar el sentido del misterio. Hay que recuperar lo que nunca deberíamos haber perdido. El mayor mal que se está haciendo al hombre es querer eliminar de su vida la trascendencia y la dimen­sión del misterio. Las consecuencias las estamos viviendo hoy en todas las esferas de la vida. Son la tendencia a sustituir la verdad por la opinión, la confianza por la inquietud, el fin por los medios... Por eso es tan importante defender al hombre de todas las ideologías que lo debilitan en su triple relación con el mundo, con los demás y con Dios. Nunca antes se había hablado tanto de libertad, y nunca antes ha habido más esclavitudes.

- Después de tantos años de docencia y de ministerio episcopal, ¿cómo ha vivido la llamada a servir en la Curia vaticana como «ministro del Papa»?


- Yo lo asumo con mucho gozo, por­que significa cumplir la voluntad de Dios. Cuando se cumple la voluntad de Dios uno está muy contento, aunque he de confesar que yo no esperaba algo así. Al mismo tiempo, el hecho de trabajar junto al Papa me permite vivir intensamente el misterio de comunión. Me siento muy unido a él, feliz de ayudarle en todo lo que él realmente está pidiendo. Como es sabido, una de sus preocupaciones principales es la preocupación por la liturgia.

- ¿Echa de menos la acción pastoral?

- Siempre se echa muy de menos, por­que es algo que uno lleva muy adentro, sobre todo después de llevar a cabo una intensa actividad pastoral, como la que yo tuve que llevar en Ávila, Granada y Toledo. Pero también hay que decir que lo que ahora estoy haciendo tiene mu­cho sentido eclesial y lo que importa es realmente vivir el servicio a la Iglesia allí donde uno esté. Porque allí donde uno esté, sirviendo a la Iglesia, se encuentra con todos.

- Una curiosidad, ¿le siguen llamando el pequeño Ratzinger?

- Pues sí, todavía hay gente que me llama así, pero no merezco tal apelativo. ¡Ojalá fuese un teólogo que se pareciera más al papa Benedicto XVI!

- Desde esa atalaya privilegiada que es Roma, ¿cuáles son los principales motivos de esperanza que usted observa en medio de esta Europa cada vez más secularizada y alejada de Dios?

- El gran motivo de esperanza es el mismo Papa y lo que él está constantemente diciendo. Este Papa está llevando a cabo un ministerio de Pedro tal y como Jesús se lo encomendó a Pedro. Su principal misión es confirmar en la fe a los hermanos y lo está haciendo todos los días. Todos los días nos habla de algo que es clave, el fundamento y el futuro de todo, como es la afirmación, el reconocimiento y la adoración de Dios. Si no situamos a Dios en el centro de la vida del hombre, no hay futuro para la humanidad. Es lo que el Papa ha llamado ante los jóvenes, nada menos, «la revolución de Dios». ¡Hagamos la revolución de Dios! Por eso, para mí, el Papa, y todo su magisterio, es un gran signo de esperanza.

- ¿Sigue desde el Vaticano los temas de actualidad, sobre todo lo que acontece en España?


- Estando en Roma no puedo dejar de estar en España. Sigo diariamente la actualidad, me siento muy vinculado a mi país. No me olvidó de mi patria, ni de mis realidades, ni de mis preocupaciones, que son también las de mis compatriotas.

- Supongo que habrá seguido con atención lo referente a la mani­festación del pasado 17 de octubre en contra de la reforma de ley del aborto...

- Cuando hay una manifestación pública tan multitudinaria como ha sido ésta quiere decir que las cosas no van bien, y aquí hay algo que no va nada bien, que es el hecho de que no hay un respeto a la vida. No se respeta la vida, no se defiende, y la vida es el primer derecho, es el derecho fundamental sobre el que se asientan todos los demás derechos. La vida es la dignidad de la persona humana y cuando no se respeta la dignidad de la persona humana no se respetan otras cosas. Lo que está en juego aquí es el hombre. Si hay legislaciones, si hay una mentalidad que va en contra del hombre, eso indica, y así lo pone de relieve esta muestra pública, que necesitamos reconsiderar las cosas. ¡Necesitamos apostar por el hombre! Por eso creo que más que una manifestación «en contra de», se trata de una apuesta en favor del hombre, una apuesta por la vida y la dignidad de la persona humana, por la verdadera libertad y la grandeza de la mujer y la maternidad. Mi mensaje para todos es que digamos sí al hombre, sí a la vida, y para ello, tenemos el máximo «sí» al hombre y a la vida que es el amor de Dios, que ama con pasión al hombre hasta el punto de entregar su propia vida en Jesucristo por todos nosotros. ¡Ésta es nuestra gran esperanza y éste es el gran futuro para el hombre!

segunda-feira, 26 de outubro de 2009

Nota da Pontifícia Comissão "Ecclesia Dei"


Na segunda-feira, 26 de outubro, ocorreu no Palácio do Santo Ofício, sede da Congregação para a Doutrina da Fé e da Pontifícia Comissão Ecclesia dei, o primeiro encontro da Comissão de estudo, formada por peritos da mesma Comissão e da Fraternidade Sacerdotal S. Pio X, com o objetivo de examinar as dificuldades doutrinais que ainda subsistem entre a Fraternidade e a Sé Apostólica.

Num clima cordial, respeitoso e construtivo foram evidenciadas as principais questões de caráter doutrinal que serão tratadas e discutidas no curso dos colóquios que prosseguirão nos próximos meses, provavelmente a cada dois meses. Em particular, serão examinadas as questões relativas ao conceito de Tradição doutrinal católica, ao Missal de Paulo VI, à interpretação do Concílio Vaticano II em continuidade com a Tradição doutrinal católica, aos temas da unidade da Igreja e dos princípios católicos do ecumenismo, da relação entre o Cristianismo e as religiões não-cristãs e da liberdade religiosa. No curso do encontro foi também definido o método e a organização do trabalho.

Fonte: Santa Sé
Tradução: Oblatus

domingo, 25 de outubro de 2009

Primaz da TAC (Traditional Anglican Communion) dá alguns detalhes sobre os ordinariatos e a liturgia da nova estrutura


O primaz da TAC, “arcebispo” John Hepworth, concedeu uma entrevista ao The Australian em que responde a algumas questões colocadas por OBLATVS e confirma algumas opiniões aqui emitidas.

Sobre o celibato do clero e os atuais bispos anglicanos:

“Os bispos na nova estrutura anglicana serão celibatários. Assim o é em razão do respeito à tradição do cristianismo no Oriente e no Ocidente. Mas os padres que vierem do anglicanismo poderão servir como padres na nova estrutura, casados ou não, após satisfazerem certas exigências. O elemento verdadeiramente radical é que homens casados poderão ser ordenados padres na nova estrutura anglicana indefinidamente no futuro. Foi-nos antecipado que os bispos anglicanos que forem casados quando se unirem à nova estrutura poderão servir como ordinários (como sacerdotes), exercendo algumas das responsabilidades dos bispos.”

“Permiti-lo [o clero casado] não é de forma alguma um desafio à regra do celibato, mas é permitir que floresça a visão de uma família no coração da paróquia numa época em que a família está sob grande pressão. Por outro lado, os anglo-católicos terão de fazer uma releitura do valor da vocação celibatária. A TAC já tem um grande número de bispos celibatários e comunidades celibatárias de padres e freiras, assim talvez a lição já esteja sendo aprendida”

Sobre a liturgia:

“Um grupo internacional está trabalhando neste momento sobre os livros litúrgicos para a nova estrutura anglicana. Antecipo que é algo que combina aspectos do culto anterior à Reforma Inglesa, a gloriosa língua litúrgica do período da Reforma e o entendimento contemporâneo do modo como os cristãos devam se aproximar de Deus, é o que eventualmente será aprovado.”


Tradução: Oblatus

sábado, 24 de outubro de 2009

FESTA DE NOSSO SENHOR JESUS CRISTO REI

Allelúia, allelúia.
Dan. 7, 14 - Potéstas eius, potéstas
aetérna, quae non auferétur: et regnum
eius quod non corrumpétur. Allelúia.

sexta-feira, 23 de outubro de 2009

Mons. Pozzo : “El Motu Proprio está dirigido a todos los fieles católicos que desean la forma extraordinaria de la liturgia romana”


Presentamos la traducción de La Buhardilla de una breve pero interesante entrevista a Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Monseñor, una interpretación restrictiva ampliamente difundida del Motu Proprio [Summorum Pontificum] sostiene que la provisión papal se dirige primariamente, si no exclusivamente, a aquellos grupos e institutos que ya estaban adheridos a la forma tradicional, y que, por contraste, no busca en ningún modo promover la forma extraordinaria. A esto ya ha respondido el Cardenal Castrillón Hoyos, diciendo en Londres, en junio del 2008, que al Papa le gustaría tener el “Rito Gregoriano” en todas las parroquias. ¿Cuál es su opinión?

El Motu Proprio está dirigido a todos los fieles católicos que desean la forma extraordinaria de la liturgia romana, no sólo a aquellos que, previo a su promulgación, estaban adherido a la antigua forma del rito romano. Por cierto que busca dar cabida a estos últimos y sanar viejas heridas, pero el propósito del documento es también permitir la difusión de la forma extraordinaria, para el beneficio de aquellos que aún no la conocen (por ser demasiado jóvenes como para haber tenido experiencia de ella), o de aquellos que redescubren con gozo la Misa de su juventud. Una cada vez mayor difusión de este tesoro litúrgico, patrimonio de la Iglesia, puede traer muchos beneficios, espirituales y vocacionales, también a través del mutuo enriquecimiento entre ambas formas del rito romano.

La Carta del Papa que acompaña al Motu Proprio se refiere a un período de tres años, luego del cual se recogerán informes de los obispos, para evaluar la situación. ¿Esto podría significar, como algunos sostienen, que la liberalización del antiguo Misal estipulada por el Motu Proprio ha de ser comprendida como ad experimentum, o que al menos al fin de esta evaluación puede haber restricciones acerca de la forma extraordinaria, tales como, por ejemplo, el retorno a un régimen similar al de los indultos de 1984 o 1988?

El período de tres años se refiere simplemente a un balance de los primeros tres años de aplicación. Si se descubre que existen dificultades serias, se encontrarán los remedios apropiados, siempre teniendo en mente el propósito esencial del Motu Proprio.

Se ha informado de obstáculos de muchas partes en la implementación del Motu Proprio . Nosotros también los hemos experimentado... ¿Qué es lo que debería hacer un grupo de laicos que se encuentran en tales situaciones de dificultad para obtener una Misa semanal en la forma extraordinaria? ¿Y de qué forma puede intervenir la Comisión Ecclesia Dei?

La respuesta está ya escrita en el Motu Proprio: pedirlo al párroco y, posiblemente, buscar un sacerdote que está listo. Si esto se demuestra imposible, es necesario acudir al obispo propio, a quién se le pide que busque una solución apropiada. Si incluso de esta forma no se obtiene la satisfacción del pedido, escribir a la Comisión Ecclesia Dei que, no obstante, trata con los obispos, quienes son naturalmente nuestro interlocutor: se les pide una evaluación de la situación, para ver cuáles son las dificultades reales y cómo encontrar un remedio.

Cambiando de tema, ¿ha visto los resultados de la encuesta comisionada por Paix Liturgique y por nosotros (Messainlatino.it)?

Sí, me alcanzaron un avance hace unos días. Estas cifras son verdaderamente notables y alentadoras, especialmente esa absoluta mayoría de los católicos practicantes que, al menos según la encuesta, consideran la existencia de las dos formas de la Misa en las parroquias como perfectamente normal. Entiendo que una copia de la encuesta ha llegado también al Santo Padre.

Fuente: Rorate Caeli
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Liturgia, fonte de vida: Uma perspectiva teológica para a práxis litúrgica


Por Antonio Gaspari

ROMA, quinta-feira, 22 de outubro de 2009 (ZENIT.org).- Acaba de chegar às livrarias italianas o livro de Mauro Gagliardi, Liturgia fonte di vita - Prospettive teologiche (Fede & Cultura).

Trata-se de um livro que tem o mérito de propor uma visão da liturgia principalmente em uma perspectiva teológica e que procura responder às perguntas sobre o fundamento da liturgia, indicando uma práxis celebrativa mais em consonância com os sagrados mistérios.

No prólogo do livro, Dom Mauro Piacenza, secretário da Congregação para o Clero, escreve que o autor "oferece uma aproximação teológica da liturgia consistente e ao mesmo tempo acessível", também porque "o Concílio Vaticano II recorda que a aproximação da liturgia é, antes de mais nada, de cunho teológico".

O arcebispo secretário da Congregação para o Clero indica que, "entre os principais elementos que qualificam o sacerdócio, está, sem sombra de dúvida, o serviço litúrgico e, de forma muito especial, o ministério do altar" e, por isso, "compreender teológica e espiritualmente o sentido da liturgia significa compreender verdadeiramente o próprio sacerdócio".

"É nossa vocação - conclui Dom Piacenza - que o presente livro possa realmente contribuir para esta necessária descoberta do fato de que o sacerdote é, antes de mais nada, um homem escolhido pelo Senhor para estar diante d'Ele e servi-lo."

Mauro Gagliardi, nascido em 1975, foi ordenado presbítero em 1999, na arquidiocese de Salerno. Doutor em Teologia (Gregoriana, Roma, 2002) e em Filosofia (L'Orientale, Nápoles, 2008), desde 2007 é professor na Faculdade de Teologia do Ateneu Pontifício Regina Apostolorum de Roma.

Desde 2008, é consultor do Ofício de Celebrações Litúrgicas do Sumo Pontífice. Publicou vários livros, artigos e contribuições a miscelâneas, tanto na Itália como fora dela. Sobre a relação entre teologia e liturgia, ele concedeu esta entrevista a Zenit.


-Por que um professor de teologia como você decidiu escrever um livro sobre liturgia?

-Gagliardi: Eu diria que há vários motivos, alguns dos quais são circunstâncias e outros tocam mais o objeto de estudo teológico. Nos últimos anos, eu me dediquei, por uma série de acontecimentos ocasionais, a aprofundar no estudo na liturgia. No começo, meus estudos estavam dirigidos quase exclusivamente à teologia dogmática, que é meu principal campo de especialização e de ensino. Um dia, durante meu último ano de doutorado em teologia, caíram em minhas mãos alguns livros que me encheram de curiosidade: apresentavam o tema da liturgia de uma forma distinta daquela com que eu estava acostumado. Sua leitura foi apaixonante e, a seguir, a de outros análogos. Comecei, assim, a formar uma cultura litúrgica.

Resumindo, estas obras constituíam uma aproximação da liturgia não somente do ponto de vista histórico - que, no entanto, não se descuidava - mas também do teológico. O que eu nunca havia conhecido bem era uma teologia da liturgia e, quando esta saiu ao meu encontro, eu a acolhi com alegria, quase de forma natural.

Depois li e reli o excepcional livro do cardeal Ratzinger, Introdução ao espírito da liturgia, e outros ensaios seus em matéria litúrgica. Acho que li todos, várias vezes. Em 2007, publiquei um livro sobre a Eucaristia (Introduzione al Mistero eucaristico. Dottrina - Liturgia - Devozione), no qual desenvolvi tanto o aspecto dogmático como o litúrgico e o espiritual do grande Sacramento do Altar.

De fato, minha aproximação continuava sendo teológico-dogmática, mas agora, graças aos novos estudos, eu podia ver melhor o vínculo fecundo entre doutrina, liturgia e devoção. Por outro lado, o livro saiu quase ao mesmo tempo que a exortação apostólica Sacramentum Caritatis, que trata sobre a Eucaristia, precisamente desenvolvendo estas três dimensões. Isso foi, para mim, uma confirmação autorizadíssima do estudo que havia feito para escrever o livro.

Em 2008, fui nomeado consultor do Ofício de Celebrações Litúrgicas do Sumo Pontífice. Também por este motivo, meu estudo no âmbito litúrgico continua e se aprofunda, ainda que tenha de dividir-se na prática com a pesquisa no âmbito dogmático, que obviamente devo continuar.
Expondo estas circunstâncias, penso ter explicado também por que um dogmático se interessou pela liturgia: acontecimentos concretos me levaram a isso, mas estes acontecimentos não faziam outra coisa que estimular em mim o interesse por aspectos ainda não desenvolvidos e que estão conectados com o próprio dogma.

No caso específico do meu último livro, a ocasião me foi proporcionada por um convite a dar um seminário monográfico intensivo, dentro do curso internacional para os formadores de seminários, uma importante iniciativa organizada há 20 anos pelo instituto Sacerdos, todos os anos, em Leggiuno, província de Varese (Itália). O curso oferece a reitores, professores, pais espirituais e formadores dos seminários do mundo inteiro um programa amplo e muito bem estruturado de formação e de atualização, sobre os temas relacionados à formação dos futuros sacerdotes.

Em julho de 2008, falei sobre a liturgia durante 3 dias a esses irmãos sacerdotes, procedentes dos cinco continentes, e também a um bispo oriental que participava do curso; e percebi o seu grande interesse pelo corte teológico que dava à minha exposição. Os dados bíblicos, históricos e filológicos certamente contam e eu tentava que não faltassem, junto às análises de casos concretos, mas o interesse era suscitado sobretudo pela compreensão teológica da liturgia. Após esta experiência positiva, decidi organizar minhas anotações e o livro nasceu.

-Em um mundo que parece cada vez mais secularizado, por que um livro sobre a liturgia?

-Gagliardi: Eu diria que é o contrário, que precisamente porque frequentemente o mundo moderno - pelo menos o mundo ocidental - parece cada vez mais afastado da fé e da religião, é necessário recordar alguns pontos firmes e, entre eles, certamente está o culto divino, a sagrada liturgia.

Às vezes, acredita-se que, diante dos desafios da "cidade secular", também o cristianismo, se quiser ser aceito, deve se secularizar. Não posso aqui, obviamente, entrar em detalhes sobre um tema tão amplo. Mas para a liturgia vale um discurso semelhante.

Parece que, em muitos casos, existiu uma tendência a secularizar a liturgia, quase "desmistificá-la", torná-la menos divina e mais humana, de forma que as pessoas pudessem reconhecer-se mais nela, de acordo com a mentalidade e a cultura típicas da nossa época. Está claro que a liturgia se forma e muda, através dos séculos, também com base na influência das culturas. É necessário, no entanto, verificar prudentemente quando se trata de mudanças homogêneas com a tradição e, portanto, positivas, falando em geral, e quando isso não acontece.

Também neste caso, é impossível entrar aqui em detalhes, mas à sua pergunta eu respondo que, precisamente em um mundo que parece com frequência afastado de Deus, é necessária ainda mais uma liturgia verdadeiramente divina e sagrada.

Não é correto dizer - como se fez frequentemente - que hoje os problemas da Igreja seriam outros. O culto que devemos dar publicamente a Deus, e a forma correta de fazer este culto, são de capital importância para o homem de toda época, sejam quais forem os problemas que ele tiver de enfrentar. E mais ainda, pensando bem, é difícil encontrar um problema que seja mais importante para o homem que sua relação com Deus, na qual a liturgia sagrada é o momento culminante.

-Quais são os temas relevantes tratados no livro? O que você pretende comunicar aos leitores? Que objetivos quer alcançar?

-Gagliardi: Começo pela última pergunta e respondo simplesmente que o que me proponho, quando estudo, leciono ou escrevo, é a busca pessoal da verdade e sua consequente difusão. Por isso, nunca me proponho idear algo novo, algo que ninguém soube ou disse antes. Tento dizer de forma clara e, na medida do possível, de forma nova, o que a Igreja sempre soube e continua incessantemente ensinando e aprofundando no desenvolvimento de sua vida.

Com relação aos temas do meu livro, tratei, no relativo aos temas fundamentais e gerais, do conceito de liturgia, do papel do sacerdote ministro e dos fiéis na celebração, da forma como a liturgia é para nós fonte de vida, isto é, manancial de graça, da santificação litúrgica do tempo e do espaço, da dinâmica teológica da Eucaristia, da beleza litúrgica, assim como da relação entre liturgia e ética e liturgia e devoção, concluindo sobre a formação litúrgica. Além disso, propus um capítulo com uma breve história da reforma litúrgica a partir do Concílio de Trento até nossos dias. No livro, encontram-se também diversos temas específicos e concretos, como a orientação da oração litúrgica, a língua a ser usada na celebração, a melhor postura para receber a Santa Comunhão etc.

-Ainda existe muita polêmica sobre o êxito da reforma litúrgica pós-conciliar. Você poderia nos ilustrar os termos do debate e qual é seu parecer ao respeito?

-Gagliardi: Sobre os termos da questão, dito muito resumidamente: após o Vaticano II, uma comissão dedicada a isso trabalhou para levar a cabo a reforma geral da liturgia, pedida pelo Concílio. Os resultados concretos desta reforma, segundo admitiram o então cardeal Ratzinger e outros muitos especialistas, não correspondem em todos os detalhes concretos ao texto da Sacrosanctum Concilium.

Aqui, as posturas divergem: uns falam de traição ao Concílio e, ainda mais, à Igreja e à sua imemorial tradição litúrgica, e desejariam uma anulação completa da reforma, à qual seguiria uma restauração da liturgia à situação de 1962, quando não antes.

Outros, pelo contrário, tendem quase a fazer uma canonização da reforma, da maneira como se levou a cabo e dos resultados, e se mostram às vezes inclusive agressivos quando alguém lança a hipótese, certamente não de anulá-la, mas somente de revisá-la e corrigi-la.

Ambas as posturas, a meu ver, estão equivocadas. E estas perspectivas nos impedem também de avaliar de forma correta algumas importantes decisões que o Santo Padre tomou. Contudo, existe uma terceira via, que é a correta, e que consiste em favorecer o desenvolvimento homogêneo da tradição litúrgica da Igreja.

-Segundo uma sondagem recente, 2 de cada 3 praticantes iriam à Missa tridentina pelo menos uma vez por mês se a tivessem em sua paróquia, mas parece que vários bispos e párocos não gostam muito deste rito. É verdade? O que você pensa disso?

-Gagliardi: Eu li sobre esta sondagem recente, levada a cabo por Doxa, uma conhecida sociedade que trabalha no setor. Os resultados deveriam, portanto, corresponder à situação real, na medida em que isso é possível em uma sondagem.

Desde a publicação do motu próprio Summorum Pontificum, há mais de dois aos, muitas vezes os jornais, revistas e sites mostram notícias de declarações e/ou decisões de membros do clero, que parecem ir em uma direção diversa da desejada pelo documento pontifício. Neste sentido, pode-se dizer que uma parte, que eu não saberia quantificar, de bispos e sacerdotes parece não estar entusiasmada com a ideia de ver uma nova difusão da celebração da Missa segundo o uso mais antigo. Os motivos desta postura podem variar e está claro que aqui não podemos fazer uma análise profunda.

Minha opinião é que, se o Santo Padre decidiu favorecer, através da sua decisão, os que desejam celebrar ou participar da forma mais antiga do rito romano, aqueles que não amam especialmente esta forma - e, portanto, não desejam valer-se pessoalmente da faculdade concedida - não deveriam colocar obstáculos à realização de uma normativa que, tendo emanado da Suprema Autoridade, tem valor para toda a Igreja. Certamente, pode haver casos particulares, em que os amantes do rito de São Pio V tenham pretensões excessivas.

Estes casos devem ser avaliados individualmente por parte dos bispos, que continuam sendo, em suas dioceses, os principais responsáveis pela vida litúrgica (e é preciso recordar que compete a tais bispos velar não somente por estes casos, mas também pela observância estrita das normas fixadas nos livros litúrgicos pós-conciliares). Parece-me, contudo, que os casos de excessos por parte dos que valorizam o rito mais antigo são menos frequentes que as declarações e ações para desanimar a celebração deste rito. Brevemente, eu diria que é essencial que ninguém anteponha sua autoridade particular ou sua visão pessoal às decisões do Santo Padre, que é o centro da unicidade visível da Igreja.

-Muitos fiéis lamentam um empobrecimento da atual práxis celebrativa. Que conselhos você daria para renovar e tornar mais bela e intensa a liturgia?

-Gagliardi: Há muitos conselhos, que exponho em meu livro e, portanto, para responder à sua pergunta, o melhor que posso fazer é recomendar sua leitura. Contudo, posso dizer ao menos que na base das muitas coisas que se pode fazer ou renovar - tanto no âmbito mais geral quanto no mais detalhado -, penso que existe uma verdade teológico-litúrgica em torno da qual gira todo o resto: o protagonista da sagrada liturgia não é o indivíduo nem a comunidade - estes, no entanto, têm um papel relevante -, mas o Deus trinitário e seu Cristo. Tudo está aqui.

Isso é verdadeiramente essencial. Cada gesto, cada disposição, cada atitude do corpo e do espírito, cada objeto utilizado na liturgia devem ser uma manifestação deste fato: não celebramos nós mesmos ou nossa comunidade. Nosso culto está dirigido a Deus Pai, através de Jesus Cristo, no Espírito Santo. Este culto em espírito e verdade nos santifica e nos abre à vida eterna.

Fonte: Zenit